¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Cotuí, República Dominicana.- Ir a un velatorio en tu pueblo es ir a un encuentro sin convocatoria. Allí te encuentras con los que de otra manera se te hace muy difícil ver, sobre todo si vives lejos. Un velatorio de pueblo nada tiene que ver con el velatorio de la gran ciudad. Parecerían dos acontecimientos diferentes aunque la causa es la misma, aunque el dolor sea el mismo. En Cotuí por ejemplo, hay poca tradición de funerarias, pero aún en funerarias es distinto, como si fuera otro sentimiento, otro acontecimiento o puede que sea yo quien lo veo distinto. Más cercano, más humano. En medio de la temporada navideña y a pocos días de regresar de un país muy lejano, me he encontrando con la partida de mi sobrina Nátaly y  en medio del llanto y el dolor  logré sin haberlo organizado, un encuentro familiar ampliado y un reencuentro de compañeros del bachillerato. Allí fueron varios amigos de aula a acompañar en un momento de dolor. La muerte une mucho a los vivos. Entre la iglesia y el cementerio me encontré con un compañero de estudios que hacía más de 20 años no veía, me encontré con familiares que tengo pocas oportunidades de ver, pero que nunca faltan si el acontecimiento es cosa de muerte. A mucha gente solo la mueve la muerte.

Yo que tantos intentos había hecho por reunirme con mis compañeros del liceo, ahora que estaba un poco triste lo logré sin buscarlo y sentí que llegaron como ángeles a darme alegría en un momento de pérdida.

Allí, en medio de una despedida conmovedora protagonizada por jóvenes que amaban a mi sobrina, conocí los hijos de los amigos que no vi crecer y a los que ya no conocía porque solo vi muy pequeños. Salí satisfecha cuando escuché a los jóvenes decir que la bella Nátaly se había transformado para convertirse en un ángel. 

Este fin de semana disfrutamos al máximo del séptimo arte en el Festival Internacional de Cine francófono que se celebra cada año en octubre en Namur, una ciudad belga ubicada a unos 50 minutos de Bruselas.

Es cierto que no entendí cada frase, es cierto que no conocía cada palabra, pero entendí muy bien los mensajes que se transmitieron en las películas que escogimos para ver: Una de Nadia El Fani sobre el Ramadán y la vida en Tunes y la otra de Philippe Loriet sobre una interesante historia de amor. También entendí muy bien lo que siempre se ha dicho: el arte es universal, el arte no tiene fronteras.

El Nacional

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