¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Valencia, España.- Los españoles como el resto de los europeos se toman su tiempo para decidir casarse, pero cuando lo hacen lo celebran en grande. Las bodas no son cosas de un rato, por lo general son cosas de todo un día y a veces hasta de dos. Así fue la boda de nuestros amigos al borde del mar valenciano.  Era una boda por lo civil entre una española y un alemán: comenzó con un brindis en la casa de los padres de la novia a las 11.30 de la mañana y desde esa hora no se paro de comer, beber y disfrutar hasta llegada la media noche. A la salida de los novios de la casa se sintieron los estallidos de las racletas o fuegos artificiales, algo típico en Valencia por sus tradicionales fallas. Por ratos me olvidaba que estaba en el mediterráneo y no en República Dominicana. En esa boda confirme el gran parecido entre los españoles y los dominicanos. Hablamos mucho, somos fiesteros, escandalosos  y muy  alegres aun en tiempos de crisis. Igual reconfirme una vez más que debo dejar de estereotipar a los alemanes. Ellos se hicieron sentir. Bailaron, hablaron y participaron tanto  como los españoles. Aunque la ceremonia no fue la típica boda española, nos dio una idea de que tan distintas son a las bodas nuestras.  En España como en el resto de Europa, los jueces civiles nunca se mueven al lugar de la celebración. En este caso  la recepción comenzó con una ceremonia civil no oficial muy original, luego un aperitivo previo a pasar a las mesas y ya sentados un almuerzo plateado  con todos los pasos del típico almuerzo europeo: Entrante, segundo, postre, cambio de vinos, etcétera; y para romper cualquier posibilidad de sobriedad cada ciertos minutos un escandaloso gritaba que vivan los novios y lo mismo gritaban todos los presentes. El programa fue bien apretado y ameno, incluyo una orquesta de cámara, espectáculo de una bailarina, baile con bar abierto, cambio de escenario, entre otras atracciones y concluyo el domingo con un intento de excursión por Valencia que fue cambiada por un encuentro en un restaurant de la ciudad debido a las lluvias. Allí también se grito Que vivan los novios.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación