¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

 

Recuerdos de Brujas

 

Brasilia, Brasil.-Tántas veces tuve que ir a la encantadora ciudad de Brujas que se me fue el encanto. Era un viaje obligatorio para todo el nos visitó en nuestra casa en Bruselas. Nadie quería irse sin que lo llevaran a conocer este bello lugar, famoso entre otras cosas por su arquitectura medieval, sus bordados y sus paisajes. Es la ciudad más turística de Bélgica.

 

 

El primer viaje fue un gran placer. conocer en familia el colorido de la gran plaza, ver los canales con sus embarcaciones, cruzar sus numerosos puentes, caminar por sus empedradas calles, en fin. Me encantó y me embrujó Brujas. Igual disfruté el segundo viaje y hasta el tercero. En cada uno descubría nuevos encantos y me daba la opción de verlo en diferentes estaciones, de descubrir nuevas plazas, sus museos y sus más recónditos encantos. Pero luego me tocó ir cuatro, cinco, seis y hasta no se cuantas veces y cada vez tuve que mostrarle a algún familiar o amigo dominicano un poquito de lo que ya había visitado varias veces de aquella pequeña ciudad que muchos llaman la Venecia del Norte.

En cada viaje que hacía como anfitriona procuraba hacer algo distinto y así lograba que el tour fuera menos repetitivo para mi. Con algunos hacía un paseo en las románticas embarcaciones, con otros daba una vuelta en los clásicos coches de hermosos caballos y a otros le ofrecía un trago contemplando el paisaje al borde de alguno de los canales de más bonita vista. De todos modos a todos había que llevarlos a hacerse fotos a los lugares más emblemáticos. No se cuantas veces tuve que fotografiar a algún compatriota frente a las más bonita edificación de esta histórica ciudad.

Fui con una hermana, con un sobrino, con una pareja de amigos, con un compueblano, en fin. Por suerte me libré de ir cuando la visita que recibíamos en casa era de Francia u otro país de Europa. A los europeos les facilitas un mapa y cogen calle sin que precisen de compañía.

 

Hoy que ya no vivo en Europa me ha dado por extrañar esa tranquila y romántica ciudad de la Bélgica flamona. Una ciudad de la que conservo muy bonitos recuerdos de mi historia viviendo en el viejo continente.

 

 

 

 

 

El Nacional

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