¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Todo sigue en Brasil
Brasilia, Brasil. Al brasileño nada lo para. Este fin de semana, mientras en el Congreso Nacional se efectuaba el impeachment contra la presidenta de la República Dilma Roussef, con mucha mobilización en el eje monutental, el resto de la capital brasileña seguía como si no pasara nada.

Ya imagino yo si aquello fuera en mi patria dominicana. La mayoría estaría aún encerrada en su casita como si se fuera a acabar el mundo.

El proceso que comenzó ayer con la votación de los diputados, concluyó en su primera parte anoche con un sí a la destitución de la presidenta constitucional. Mientras se conocían los resultados se presentaba a casa llena una interesante obra de teatro en el centro cultural de uno de los más importantes bancos brasileños, y al final de la pieza aquello se transformó en un mitín en contra de lo que muchos consideran un golpe de estado.

Yo me uní a la manifestación porque aunque no soy brasileña vivo aquí y me duele.

No entiendo cómo acusados de corrupción tienen el poder de cuestionar y decidir sobre el destino de un país.
Matan dos pájaros de un mismo tiro.

Desvían la atención sobre sus acusaciones acusando a otro y logran aumentar su poder sin ninguna propuesta importante. Cosas de política.

Esta semana, previo a la importante decisión, solo los medios de comunicación parecían haber movido su programación para dar detalles sobre el proceso o promover un sí o un no a la presidenta constitucional.

Las agendas culturales y actividades administrativas siguieron su curso. El sábado almorzamos con feijoada, caipirinha y samba como siempre se hace en una buena parte de restaurantes en Brasilia.
Música en vivo y mucho ambiente.

Desde allí fuimos a una Feria Internacional de Artesanía, y por el numeroso público se puede deducir que al brasileño nada le transforma su ritmo habitual. Muy distinto a República Dominicana, donde se suspenden eventos importantes por cualquier manifestación y se acomoda todo a conveniencia de los procesos electorales, hasta la educación de los niños.

El Nacional

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