Lo más natural
Brasilia, Brasil.- Como Dios los trajo al mundo salieron al escenario los actores. Otros cubriendo solo parte de su cuerpo y otros unas veces vestidos y otras sin ropa. Era como si la ropa fuera algo opcional, algo de uso muy ocasional.
En principio me chocaron aquellas vaginas peludas en el aire. Observar aquellos pechos imperfectos moverse al ritmo de los cuerpos que los sostenían y ver las partes más íntimas del hombre paseándose por el escenario junto con sus dueños. Cuando ya la obra tenía varios minutos como que me fui acostumbrando a verlos encueros caminando entre el público, saltando entre los bancos, acercándose a cada espectador y haciendo de cada espacio del salón, parte del escenario.
Poco a poco mi mente fue asumiendo la desnudez con menos asombro hasta que casi lo olvidé y me centré en el mensaje de la pieza. Se trata de la obra “Para darle un fin al juicio de Dios” escrita por el dramaturgo francés Antonin Artaud en 1947. Es un montaje muy particular de la famosa compañía Teatro Oficina de Sao Paolo en la que se muestran al descubierto procesos naturales que por lo general los hombres y mujeres manejamos tras las cortinas como defecar o eyacular.
Nunca vi entre tanta gente algo que siempre solo vi en la intimidad. Los cuerpos se vestían y se desvestían y a mi llegó a parecerme lo mismo verlos con o sin ropa. Mi vista y mi mente comenzaron a asumir la desnudez como lo que realmente es: algo natural.

