¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernández

Marcha roja, marcha blanca…
Brasilia, Brasil.- Ahora que está en su efervescencia el entusiasmo del dominicano por luchar, que tal si ampliamos el horizonte y además de marchar con los verdes en contra de la corrupción y la impunidad, también nos animamos y armamos manifestaciones blancas, azules, rojas, amarillas y de diversos colores. Hoy es una buena coyuntura para luchar contra otros demonios que también nos perturban, demonios que por años afectan el buen desenvolvimiento de la sociedad dominicana.

La paleta de colores es casi tan amplia como la cantidad de renglones que precisamos demandar. Las demandas no son solo para el gobierno, también a los empresarios, a instituciones diversas y a nosotros mismos como entes de la sociedad. Solo escoger el tono según la psicología de los colores: El blanco viene bien para luchar por cambios positivos en el sector salud, para que se regularicen y se prioricen los servicios a favor de toda la población y especialmente, a favor de la población más pobre y desposeída.

El amarillo ya está instituido para la lucha a favor de la educación y las manifestaciones de la sociedad ya han dado resultados positivos. A ver qué color se nos ocurre para los envejecientes, para luchar por quienes dedicaron su juventud a trabajar por el sector público o privado.

Del significado de cada color sé muy poco, pero sé que existe un color que muy bien puede representar la lucha de cada necesidad, la lucha en contra de los favoritismos, a favor de la protección de nuestros recursos naturales, a favor de los trabajadores, en fin. El azul me parece bonito para vestir una marcha para defender a los discapacitados, para empujar programas que los integre a la sociedad como entes capaces como se hace en otros países.

Y dejando a un lado las demandas para el gobierno, el poder judicial y otros sectores de poder, hagamos una marcha roja para propiciar el amor. Demandemos a nuestras parejas, hermanos, a amigos y a nosotros mismos, propiciemos buenas estrategias para darnos más tiempo, para pensar más en el otro y cultivar el bien común en la sociedad dominicana. Eso nos hará much

El Nacional

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