Sigue el verde
Los verdes no duermen. Por lo visto no toman descanso. Toman fuerza cada vez que las circunstancias lo ameritan y así lo demostraron una vez más esta semana, llenando de verdor el frente de la Oficina Metropolitana de Servicios de Transporte de Autobuses (OMSA).
Pensé que lo del Colectivo Marcha Verde por el fin de la impunidad sería una moda pasajera. Un asunto coyuntural como muchos otros en mi amada patria dominicana. Hoy me alegra ver que a más de un año de aquella histórica movilización nacional de enero del 2017, el grupo da muestra de solidificación. Ya son muchas las demandas por las que salen a la calle y se dan a sentir. Todas en procura de que la justicia y por un país mejor.
Cuanto me gustaría que coincida uno de mis viajes de regreso a mi país dominicano con una de las manifestaciones del Colectivo Marcha Verde. Hasta la ropa interior me la pondría verde para salir a las calles a aportar un granito de arena. Para ver si por fin se hace algo y la impunidad pare de ser una eterna moda en la patria quisqueyana.
Ojalá algún aire nos llegue desde Brasil, donde desde hace un tiempo comienza a abrirse la caja de pandora que tiene en la cárcel a decenas de ladrones con saco y corbata y no solo por motivos políticos.
Estoy lejos de mi patria y desde lejos se pierden muchos detalles, pero igual, desde lejos se consiguen ver cosas con más claridad y de manera más objetiva. El fuego que encendió aquella marcha nunca antes vista en el país puede encender la conciencia nacional que una gran parte de los dominicanos parece pusimos a dormir y la mayoría de jóvenes nunca antes habían despertado.
Esperemos que mañana siga encendido el verde aunque sean otros los que estén en el poder. Que lo que hoy es verde esperanza pronto sea justicia para construir una mejor generación de políticos y gobernantes.

