Que viva el Cervantes
Brasilia. Brasil. Muy interesante la labor que realiza el Instituto Cervantes en beneficio del idioma español y la cultura en general. En ese organismo encuentran un buen espacio no solo los que quieren aprender o mejorar el español, también los que nacimos en países hispano hablantes y queremos mantener contacto con nuestra lengua materna a través de actividades culturales.
Recuerdo cuando llegué a vivir a Brasil, busqué la agenda cultural y encontré en el Cervantes de Brasilia el montaje de la obra “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. En realidad era una lectura dramatizada a cargo de estudiantes de término. Me resultó muy atractivo escuchar aquellas voces en un español recién aprendido, pero muy bien dominado. Desde ese entonces, siempre procuro aprovechar lo que se ofrece allí.
Viviendo en Bruselas también encontré un buen espacio en el Cervantes. Aunque no asistí a muchas de las actividades de su amplia agenda, me daba mucha satisfacción saber que existe un organismo al que podía ir cuando tuviera ganas de tener contacto con el español. Aún hoy me llegan sus invitaciones. Esta semana recibieron el verano con poesías en un parque del centro.
Viviendo en Dominicana, era asidua del Centro Cultural de España, organismo de la cooperación española que funciona en países donde el español es lengua oficial y que al igual que el Cervantes, promueve actividades diversas.
Me resulta inolvidable lo que viví en ese centro ubicado en la zona colonial de mi país: Cursos de apreciación de cine, conciertos, exposiciones, encuentros… Recordar cuanto bailé, canté y aprendí allí me llena de emoción.
Hoy mi emoción es mayor con el Cervantes de Brasilia, un espacio que me abrió la puerta no solo para asistir a eventos culturales, también para ser parte de ellos a través del teatro. Gracias por tanto Rosa Sánchez-Cascado, gracias Carmen Rodríguez y gracias Compañía de Teatro Lago Paranoá.

