Conociendo a Bolivia
La paz. Bolivia. Aprovechamos el primer fin de semana largo viviendo en La Paz para viajar al interior y comenzar a conocer los interesantes atractivos de Bolivia, un país en el que convergen diversos climas y paisajes.
Bajamos unos mil metros con relación a la capital boliviana y nos fuimos a Cochabamba para desde allí visitar Toro toro, un parque natural lleno de atractivos para quienes aman el ecoturismo y les gusta descubrir nuevas alternativas.
Ir a Toro Toro no es precisamente hacer un turismo de confort, es subir, bajar, cruzar por caminos estrechos y al final alegrarte y sorprenderte de haberlo hecho y sobre todo, de descubrir lindos paisajes y lugares de características tan especiales, que difícilmente se logre plasmar en una crónica o foto. El encanto que solo se percibe estando allí.
Nuestra aventura comenzó visitando la caverna de Umajalanta, donde se precisa de coraje para atreverse a caminar agachado y otras veces casi acostado para cruzar por caminos inexplicables.
Al día siguiente fuimos a Ciudad de Itas, un lugar lleno de rocas con formas maravillosas que se cruzan cual si se cruzase un laberinto que conducen a innumerables cavernas con formas bellamente diseñadas por el paso del tiempo.
El último día fue para ver el cañón de Toro Toro desde diferentes ángulos, tomar un baño en el Vergel e ir tras las huellas de los dinosaurios que pasaron por ese lugar hace muchos años y hoy merecen estudios de los especialistas en la materia.
Fue un viaje satisfactoriamente intenso. El camino hacia Toro Toro es por carreteras en vía de construcción y tramos pequeños requerían de mucho tiempo. Lo interesante fue que hicimos todo sin el rutinario sello de turismo de confort.

