Nadie es tan pobre…
La Paz, Bolivia. Con motivo de la temporada navideña, fuimos a llevar regalos y un poco de alegría a niños de escasos recursos de Sicoya, una apartada isla de la parte boliviana del Lago Titicaca en la que habitan aproximadamente 150 personas.?.
!Vaya sorpresa! Fuimos a llevar y los que recibimos los mejores regalos fuimos nosotros.
Por lo menos eso sentí yo al ver la buena acogida de todos los hombres, mujeres y niños de la comunidad.
Ese día se pusieron sus mejores trajes y nos recibieron en la escuela con un acto en el que los niños cantaron y declamaron, mientras que los adultos tocaron, bailaron su música típica y de camino nos hicieron bailar a nosotros.
La idea del aporte fue de Jean-Luc Sánchez, un retirado militar francés que en los últimos años dedica su tiempo a trabajar con proyectos en beneficio del Titicaca, la Amazonia y otras áreas de la región.
Para recibir los recursos se contó con personas e instituciones que de manera desinteresada aportaron tiempo, trabajo, alimentos, ropas, juguetes, medicinas, útiles escolares entre otras cosas que beneficiarán a toda la comunidad.
Valió la pena madrugar para tomar el barco y estar allí colaborando con la repartición de regalos.
Fue un día de muchas sensaciones agradables: disfrutar el paisaje, conocer las costumbres de la zona y el país, ver a los niños sonreír, en fin. Para mi fue una gran sorpresa cuando todas las mujeres de la isla se sentaron en el piso con sus paños de colores para hacer el apthapi: ceremonia en la cual ofrecen los alimentos que producen para comerlo en comunidad.
Unas 30 mujeres nos dieron de lo poco que tienen: papas, maíz, pescaditos de las aguas del Titicaca…Fue una linda manera de confirmar que dando se recibe y que nadie es tan pobre que no tiene nada que dar.

