Fiesta de pequeñas cosas
La Paz. Bolivia. El pasado jueves fue el Día de las pequeñas cosas en la ciudad de La Paz en Bolivia, una celebración muy antigua en la que los artesanos hacen en miniatura, artículos representativos de los deseos anelhados para el año.
La gente regala, recibe o compra lo que quiere hacer realidad: Lograr un título universitario, un certificado de buena salud, el pago de las deudas, en fin. Se ve gente de todas las edades y de diferentes estratos sociales en esta celebración que se realiza desde la época prehispánica y que lleva por nombre Alasitas.
Igual se celebra aunque en otras fechas, en la ciudad de Puno en Perú, así como en otras ciudades de Bolivia e incluso de otros países del mundo.
Aunque la celebración no es católica, generalmente se realiza en los alrededores de iglesias, donde además de artesanos se congregan curanderos andinos, que ofrecen sus servicios de bendecir las piezas adquiridas con un rito típico de los andes que incluye rociar los objetos con pétalos, alcohol y oraciones que mezclan lo católico con las tradiciones de la cultura aymara.
A mi, mi marido me regaló una parejita en cerámica muy original, que se besa mientras permanecen arropados en su cama. Yo por mi parte compré para mi y para regalar. A mi marido le regalé un grupo musical que portan quenas, tambores y otros instrumentos típicos de los andes, con el que pretendo que tenga alegría y música todo el año.
Pasé un buen rato paseando por esta linda feria y me impresionó la creatividad de los artesanos, así como el gran interés de la gente en comprar piezas que representan sus deseos. La mayoría parecía más interesada en canastas de dinero, fardos de papeletas y otras representaciones de prosperidad.
Dicen que la fe mueve montañas y por lo visto, mucha gente logra mover algo con esta tradición a la que recurren año tras año.

