¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Tour por las playas de República Dominicana
La Paz. Bolivia. Vivo en un país sin mar. Por eso, en mi reciente viaje a Dominicana quise aprovechar y me bañé en las aguas de playas del norte, del sur y del este. Creé una reserva hasta que vuelva a tener la oportunidad de volver a un país costero.

Vivo en una ciudad a más de tres mil metros sobre el nivel del mar. Cuando volví a mi patria caminé por largas horas frente al océano, contemplé el azul de las aguas, comí siempre que pude mariscos frescos y disfruté como nunca la dicha de ser de una isla bañada por el mar caribe.

Recién llegada, me aventuré a caminar por el malecón desde la Máximo Gómez hasta la zona Colonial. Estaba sucia la orilla, pero igual disfruté, aunque sentí pena al ver la poca conciencia de autoridades y parte de la población.

Ese mismo día nos fuimos a Boca Chica a ver el atardecer y a cenar en uno de los tantos tarantines frente a las aguas. Me pareció un lujo tener playas a tan pocos minutos de la capital y lo disfruté más que nunca.

El fin de semana nos fuimos a Las Terrenas y re confirmé, que esa zona costera de mi país es mi preferida.

Disfruté al máximo todo lo que hicimos: el tour por todas las playas, ejercitarnos en la arena, en fin.
Luego de casi un año sin disfrutar del mar, me nutrí con el fuerte olor a mar dominicano.

Pasamos varios días en Punta Cana, apreciando los encantos que pocos países tienen: el clima, la arena blanca y entre otros, la amabilidad de la gente. Para completar estuvimos por Nagua y por último en el sur en playa La Caobita.

Hoy, a pocos días de regresar a Bolivia, disfruto recordar esos maravillosos paseos por las playas de mi país, un país tropical con encantos que muchos turistas quisieran tener en sus tierras.

El Nacional

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