Bruselas, Bélgica. Viajamos a Brasil sin tomar el avión. Disfrutamos de sus diversos ritmos musicales, de la alegría que caracteriza su carnaval, del calor de su gente, su arte, su historia y la gran diversidad de este país suramericano, considerado como el quinto más grande del mundo.
Nuestro recorrido incluyó la participación de un concierto brasileño que se transformó en fiesta. Las sillas del auditorio del Palacio de Bellas Artes de Bruselas resultaban un estorbo para que la gente bailara, así que los músicos del grupo Siba e a Fuloresta abandonaron el escenario con sus respectivos instrumentos y salieron a tocar, a cantar y a poner a bailar a los presentes en este concierto que forma parte de las actividades del festival Europalia que se celebra en diversos escenarios de Bélgica y otros países limítrofes.
No fue preciso salir de la Capital europea para disfrutar de lo bueno de este país de casi 200 millones de habitantes. Brasil está presente en Europa con la presencia de sus artistas y a las diversas actividades que incluyen teatro, música, exposiciones, danza, cine, charlas, literatura, entre otras. Son tres meses dedicados a Brasil en este festival, considerado como uno de los festivales de arte más importantes del mundo. Ayer en la mañana asistimos a un concierto de Choro, música instrumental urbana de Brasil surgida en 1850, que a nuestro juicio mezcla muy bien la sobriedad de la música clásica con el sabor y el humor de los ritmos brasileños. Nuestro recorrido también incluyó una visita a la muestra de arte Brasil Brasil, a través de la que se logran identificar diferentes periodos de la vida política, cultural y económica de este país a través de la pintura y otras vertientes del arte. Nuestro viaje por Brasil continuará hasta el 15 de enero, lo que nos permitirá seguir disfrutando de toda la diversidad musical, artística y cultural de ese país que es este año fue escogido como invitado de honor de Europalia.

