Una pausa
¿Cuantas horas a la semana se gasta un dominicano común y corriente, consumiendo comentarios, discursos propagandísticos y otras hierbas relacionadas con los que quieren subir o mantenerse en la silla presidencial?
Igual, ¿cuántas horas le resta al disfrute de las verdaderas cosas lindas e interesantes de la vida, por darle seguimiento al espectáculo de mal gusto que se monta en tiempos de campaña?
Ahora que estamos en periodo electoral en República Dominicana, yo propongo que también hablemos de flores, de verdes y otros colores. Creo que en este periodo es más interesante que nunca, disfrutar de la naturaleza y todos los recursos que se nos ofrecen a través de ella. Tomemos aire fresco y desintoxiquemos nuestros cuerpos y mentes de tanta saturación política partidaria.
Hablemos de libertad, de armonía, de solidaridad y hagamos lo posible porque estas condiciones reinen en nuestros hogares, entre amigos y en todos los espacios que nos movemos. Tantos meses gastando nuestro tiempo a hablar, pensar y sentir los dimes y diretes, es un desperdicio, un desgaste de energía.
Hablemos y disfrutemos de la diversidad, de lo positivo, lo saludable. Dejemos de ser títeres de los que viven y se nutren con los recursos que generan de el negocio de la política. Hablemos de amor, de familia, de amigos y no dejemos que nos arropen los conflictos entre candidatos.
Es mas, hablemos de cualquier otra cosa, de pequeños detalles, de cosas simples, pero por Dios, hablemos de algo más y no solo de lucha de poder y esas yerbas que hastían en los periodos electorales. marilei@hotmail.com.

