París, Francia. – La ciudad mas visitada del mundo se disfruta mas en primavera.
Es mas tranquila, con menos turistas que en verano, y mucho mas agradable, sobre todo para los que no están acostumbrados a frio.
Este fin de semana nos pareció ver otro París. Es como si la ciudad se renovara en cada estación para siempre seguir dando lo mejor. Paseamos por la Place de la Concorde y sus alrededores y nos maravillamos del nacimiento del verde de los arboles y el resurgir de las flores a pocos días de la llegada de la estación, luego nos sentamos en una de las terrazas de los Champs Elysés y disfrutamos del constante ir y venir de la gente.
Fue un fin de semana intenso.
El sábado caminamos por los alrededores de Montmartre y disfrutamos de la crepería francesa. Entramos a uno de los tradicionales mercadillos que cada fin de semana se instalan en las calles de diferentes barrios, para ver de cerca el típico espectáculo de los parisinos haciendo sus compras de productos frescos.
En la noche tuvimos encuentro entre amigos y disfrute de interesantes conversaciones mientras degustábamos de toda la diversidad de la cocina francesa con sus abundantes postres y algunos de sus centenares de quesos.
El domingo debió ser mas largo para poder volver a los alrededores de la Torre Eiffel, por suerte la imponencia de este gran símbolo europeo nos permite verla y fotografiarla desde cualquier plaza de la ciudad.
Optamos por ver algo de la agenda de actividades artística de París y fuimos a una exposición colectiva inspirada en los elefantes, en la que participa una amiga parisina. Y para completar la agenda cenamos racleta en casa de una colega periodista dominicana que desde hace un buen tiempo esta instalada en París junto a su familia.
A París como a Cotuí siempre tenemos que volver. Es una larga historia de amor que continuara.

