Barcelona, España.- Con abrigos y sombrillas caminamos bajo la lluvia por la Barceloneta y confirmamos que disfrutar de la playa es mucho más que darse un chapuzón.
Era sábado, próximo al medio día y algunos restaurantes con vista al mar estaban llenos de gente que miraban a uno que otro atrevido que bajo lluvia disfrutaba de deportes acuáticos.
Nos animamos a entrar a comer paella, arroz negro y otras especialidades de la comida española y el almuerzo se hizo largo.
El aguacero se hizo fuerte y fue preciso quedarnos para ver por la ventana la lluvia caer sobre el mar.
El espectáculo no era el previsto pero estuvo bien. Era solo un fin de semana en Barcelona y tuvimos que disfrutarlo bajo agua.
No había de otra. La lluvia no podía dañarnos la fiesta.
Cuando el aguacero mermó seguimos nuestra andanza. Bajo lloviznas caminamos por el Paseo de Gracia para admirar la arquitectura de Gaudí y otros grandes exponentes, cruzamos por la Plaza Cataluña y luego caminamos por toda La Rambla, donde disfrutamos bajo la llovizna que iba y venía, de todo el dinamismo de este largo y famoso paseo europeo.
Cuando el hambre volvió, disfrutamos de los montaditos y las tapas españolas y luego seguimos nuestra andanza hasta que el cansancio nos venció y nos hizo regresar al hotel para tomar fuerzas y así poder disfrutar un domingo en esta capital española.
Nos hospedamos en las cercanías de la Sagrada Familia y nos cruzamos con los cientos de turistas que cada día van a admirar el proceso de construcción de esta gran obra arquitectónica.
El domingo era nuestro regreso, así que decidimos que con lluvia o sin ella disfrutaríamos las horas que nos quedaban en esta ciudad catalana. Había mucho para escoger y escogimos subir a Montjuic, donde la panorámica es genial y la diversidad siempre está presente.
Entre otras cosas disfrutamos el arte de Joan Miró y como siempre, salimos con ganas de volver a Barcelona para seguir disfrutando de su ambiente y su belleza.

