¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Si, una dominicana en Bélgica, a más de 6 mil kilómetros de distancia de su patria, en un país más pequeño que el suyo ubicado en el centro de Europa, sede de importantes reuniones y organismos internacionales como la Comisión Europea, el Consejo Europeo, uno de los dos Parlamentos de la Unión Europea y la sede política de la OTAN.

Si, soy una dominicana en Bélgica, pero no soy la única, extraoficialmente se dice que viven más de 4 mil dominicanos en este país de clima frío en el que llueve mucho. Cuando suele hacer un poco de calor la gente sale a la calle a disfrutar de los parques y las terrazas como si el mundo se fuera a acabar mañana.

La diferencia es mucha y en todos los sentidos. Acá la basura no solo se lanza al zafacón, Cada familia, independientemente de su condición, tiene el compromiso de reciclarla y propiciar un mejor planeta.

Cuando dices que vives en Bélgica te hacen muchas preguntas.

No es Puerto Rico, Nueva York,  España, ni ninguno de los lugares que por tradición cuenta con una gran colonia dominicana. A mis compatriotas le parece que le hablas del fin del mundo, sin embargo, ir desde aquí en carro a París, a Holanda, Alemania o a Luxemburgo es como ir de Santo Domingo a Santiago o a cualquier pueblo dominicano.

Vivo en uno de los países del mundo en el que aún hay reyes y reinado, en el que imperan tres idiomas oficiales y ninguno es el español: Nerlandés,  Francés y Alemán, pero no importa, no solo hablando la gente se entiende, también caminando bajo la lluvia, disfrutando de los chocolates belgas, de sus cervezas artesanales y admirando los tradicionales bordados, o dando un paseo por Brujas, la ciudad belga vista como la Venecia del Norte. En fin, vivo en Bruselas, la Capital de Bélgica, en una ciudad cosmopolita con mucha diversidad cultural y muchos inmigrantes, pero entre ellos solo una minoría somos latinos. Acá estoy extrañando el calor de mi gente y acostumbrándome a un nuevo estilo de vida en un lugar que nunca soñé vivir.

De todos modos lo disfruto. La felicidad no está donde vives, está dentro de cada quien. Solo hay que cultivarla.

El Nacional

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