Opinión

Entre orejudos

Entre orejudos

Un burro diciéndole orejudo a otro burro. Es que aves del mismo plumaje vuelan juntos. Vaya usted a saber, es como acusarse de mentirosos y corruptos entre peledeistas, para ilustrarlo de la manera más evidente e inmediata. Leonel Fernández permitió y propició el enriquecimiento y el despilfarro tanto o más que Danilo Medina. Igual, ambos han administrado el Estado a su antojo, entre Tucano, Odebrecht, etcétera, al margen de la Constitución y las leyes. El arrastre los une para patear la Constitución, pero los separa en el tema de la reelección. Cuestión de intereses.
En el 2010, uno arregló su mundo, promoviendo una modificación constitucional que le permitiera volver a gobernar tras agotar dos periodos, como se lo permitía la vigente entonces. Lo hizo por doce años. Que haya caído en la trampa de auspiciar e imponer a Danilo Medina en el 2012, utilizando más de 50,000 millones de pesos del erario -como admitió con la arrogancia que solo da el poder-, es su problema, no del país.

Los cálculos no le dieron entonces, ni le dan, tampoco le van a dar mientras el beneficiario de sus postreras acciones de gobierno, que es Danilo Medina, esté en el poder. Olvidó o nunca se enteró de un viejo dicho que reza, con toda la sabiduría del mundo que “dos gallos no pueden cantar en un gallinero”. No sabemos cómo no lo aprendió de su principal mentor, Joaquín Balaguer.
Violadores consuetudinarios de la Constitución y todas las normas públicas, carecen de autoridad para reclamarse y acusarse el uno al otro. Abajo, Fernández pide respeto a la Constitución, sin la más mínima autoridad. Por eso su discurso suena hueco. Él, que dice no tener un chele en el bolsillo, se refugia en una fundación cuyos recursos son de origen dudoso. Todo esto lo desarma, a menos que sea favorecido por la proverbial mala memoria de los pueblos, a lo cual parece apostar.
Nadie dice que miente cuando acusa a Medina de mentiroso e intento de estupro a la Constitución nueva vez. Pero haber hecho a sus anchas lo que ahora éste replica como buen discípulo, lo deja sin discurso. No le luce. Rescatar al país, no sólo de las garras de Medina, sino del PLD por completo, es tarea de la oposición, sobre todo del PRM, cuyo liderazgo encarna Luis Abinader. Misión capital que esta fuerza emprende con firmeza, pero con la decencia que la población echa de menos entre los políticos. Oposición con determinación no es desollarse y despedazarse entre sí. Más que eso, es asumir el compromiso y los retos con la autoridad y el decoro que la sociedad espera y demanda de las nuevas autoridades que reemplazarán el año entrante a una horda voraz que durante veinte años se lleva la Constitución, las leyes, en fin, todos los valores que nos formaron como nación.

El Nacional

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