Opinión

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Ha sido motivo de gran controversia el mensaje que se difunde a través de televisión y redes sociales, en el que la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández exhorta a los dominicanos nacionalizados estadounidenses a sufragar en favor de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

A la doctora Cedeño le resulta imposible apartarse de su alta investidura para que su empeño por promocionar la candidatura de la señora Clinton pueda ser asumido como una iniciativa personal, por lo que su proceder compromete o involucra al Gobierno dominicano.

A la vicepresidenta le asiste el derecho de advertir sobre las consecuencias negativas que tendría para la comunidad dominicana que reside en la Unión Americana, las constantes amenazas del candidato Donald Trump contra los inmigrantes, así como censurar agresiones o prejuicios que se atribuyen a ese magnate contra las mujeres.

Lo que raya con la imprudencia es su participación en un “spot” o propaganda electoral que la involucra en su condición de vicepresidenta de la República en la campaña electoral de otra nación, un gesto que no tiene precedentes aquí ni en el continente. Un error.

Fieles difuntos

Morir en dignidad, al amparo del amor y admiración de los suyos y de la sociedad a la que se ha servido con pasión y decoro, abre de par en par los portones de la eternidad y obliga a los designios de la muerte a postrarse ante el resplandor de la gloria.

En el Día de los Fieles Difuntos, que se conmemora hoy, se resalta lo frágil que es la vida, así como la condición de inexorable que tiene la muerte, por lo que la mejor manera de conciliar ambos designios es mediante la promoción y el ejercicio de valores cívicos, única garantía de que el recuerdo de los extintos sobreviva a la muerte.

La ocasión es propicia para que los vivos recuerden a sus muertos, eleven oración al Altísimo para que los acoja en su divina morada y depositen flores en sus tumbas o féretros, en señal de aprecio y respeto.

El Nacional

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