Opinión

Error de Miguel

<P>Error de Miguel</P>

Para el suscrito hay dos aspectos que fueron fundamentales en la supuesta derrota del PRD: 1) El uso de los recursos del Estado; y 2) La abierta parcialización de la Junta Central Electoral. Podría citar otros aspectos secundarios, pero prefiero hablar del error de Miguel en no sumarse a la campaña electoral.

          Personas cercanas a Vargas Maldonado alegan haber recibido un trato inadecuado de parte de Hipólito Mejía. No descarto esa posibilidad, porque me consta que, cuando las encuestas otorgaban elevados porcentajes al candidato perredeísta, se exhibió triunfalismo y muchos dirigentes no fueron recibidos.

          El pretexto, sin embargo, es insuficiente para no sumarse a su partido, porque en política hay que aprender “a ver más allá de la curva”. El extinto líder perredeísta fue maltratado por el entorno de Jacobo Majluta en 1986, pero trabajó como el que más durante la campaña, lo que contribuyó a recobrar terreno perdido y reconfirmar su liderazgo interno al concluir el proceso comicial.

          “Nadie tiene más derecho que el de cumplir su deber”, dijo Auguste Comte. Y el deber de Miguel era apoyar a Hipólito. No por Hipólito, sino por la militancia del partido y por el futuro del propio Miguel Vargas.

           Si se hubiera sumado a la campaña su moral estuviera bien alta y a esta fecha se le viera recomponiendo todas sus tropas a nivel nacional, pero los rencores hacia Mejía impidieron observar desapasionadamente los  posibles escenarios que se presentarían después del 20 de mayo.

          Las derrotas no tienen compañía. Hipólito pudiera estar solo en estos momentos si Miguel Vargas hubiese tenido una visión futurista, involucrándose de lleno en el certamen, pero los obstáculos que enfrenta hoy confirman la vieja tesis de que los errores se pagan.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación