No es ningún secreto que en el Vaticano hay quienes se resisten a la revolución en la Iglesia que protagoniza el papa Francisco. El caso VatiLeaks, como se denomina la detención de monseñor Lucio Ángel Vallejo Balda y de la laica italiana Francesca Chaouqui, por filtrar documentos reservados, es otro ejemplo.
Los escándalos y las filtraciones que tanto empañaron la imagen del Vaticano habían quedado atrás desde que el papa argentino ocupó el trono de San Pedro.
Vallejo Balda cometió la indiscreción de dar a conocer documentos y conversaciones privadas de Francisco. Los papeles, que son recogidos en dos libros, dan cuenta de desorden y despilfarro en el Vaticano.
El escándalo ha amargado al Pontífice, quien está decidido a que todo se aclare.
Las acciones contra los religiosos envían un mensaje sobre la determinación de Su Santidad de dar ejemplos que contribuyan a sanear y fortalecer la imagen de la Iglesia católica, que más deteriorada no podía estar.

