Opinión Articulistas

Escudo de las Américas

Escudo de las Américas

Elvis Lima

(I)
Hubo un tiempo en que los viajes internacionales de los presidentes dominicanos eran la excepción y no la regla. En una época donde la política exterior se movía con la lentitud del mundo análogo, los mandatarios solían concentrarse casi exclusivamente en la agenda interna.

El caso más emblemático fue el del expresidente Joaquín Balaguer (1966-1978), quien por diversas razones prefirió apostar al control del escenario político, relegando la diplomacia a un plano secundario.

En aquellos años, incluso las cartas entre líderes tenían un enorme peso mediático. Cuando una de ellas se filtraba, se convertía en noticia de primera plana. Los llamados fax también jugaron su papel: servían de materia prima para los periodistas que cubrían el Palacio Nacional y alimentaban el análisis sobre el tablero político tanto local como regional.

Con la salida del histórico líder reformista del escenario, con sus luces y sombras, no solo terminó una etapa de gobierno, sino que también se abrió una nueva visión sobre la proyección del país. Los presidentes que le sucedieron comenzaron a entender que la diplomacia moderna exige presencia activa en el escenario global.

Las estadísticas hablan por sí solas. Leonel Fernández, en sus últimos tres mandatos (2004-2012), realizó alrededor de 70 viajes internacionales; Hipólito Mejía (2000-2004), 34 viajes; Danilo Medina (2012-2020), 78 viajes; y Luis Abinader, desde 2020 hasta la fecha, ha realizado aproximadamente 50, incluyendo los más recientes Miami y Chile.

La recién finalizada Cumbre Escudo de las Américas, celebrada en Miami con la presencia de varios presidentes de la región, a solicitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, deja claro que la diplomacia contemporánea sigue confirmando una vieja verdad: no solo importa el mensaje, también importa el mensajero.

El liderazgo de un jefe de Estado no se mide únicamente por su gestión interna, sino también por su capacidad de proyectar una visión ante la comunidad internacional. Y en ese escenario, el presidente Luis Abinader parece haber asumido la antorcha del liderazgo regional. La República Dominicana, como diría el poeta Pedro Mir, vuelve a aparecer “enclavada en el mismo trayecto del sol”.

Por: Elvis Lima
limafueraderecord@gmail.com

El Nacional

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