BARCELONA, EE.UU, (AP).- El fiscal general de España presentó el lunes una querella por los delitos de rebelión, sedición malversación y otros relacionados contra altos funcionarios destituidos del gobierno secesionista de Cataluña, llevando a una nueva e incierta fase la declaración de independencia de la región.
En tanto, algunas figuras del gobierno cesado viajaron a Bélgica, donde un funcionario dijo que pudieran solicitar asilo.
El fiscal español José Manuel Maza dijo que pediría a los jueces medidas preventivas contra los políticos y los miembros del gobierno del Parlamento catalán que permitieron la votación para declarar la independencia de la región la semana pasada. No especificó si las medidas incluirían el arresto inmediato y detención antes del juicio.
Los cargos de rebelión, sedición y malversación se castigan con sentencias de hasta 30, 15 o 6 años en prisión, respectivamente. Por el momento no está claro si los jueces fallarán a favor de la petición del fiscal.
Maza no nombró a aquellas personas que enfrentarían los cargos, pero entre ellas figura el expresidente del gobierno de Cataluña Carles Puigdemont, su vicepresidente Oriol Junqueras y la presidenta del Parlamento Carme Forcadell.
El anuncio se produjo al mismo tiempo que los funcionarios públicos de Cataluña regresaron a trabajar por primera vez desde que el gobierno central de España despidió al gobierno regional e impuso su poder.
El paradero del expresidente regional Carles Puigdemont era desconocido el lunes por la mañana y objeto de especulación. Los catalanes observaban y se preguntaban si los dirigentes destituidos desafiarían su despido y enfrentarían aún más posibles cargos criminales.
Además de los cargos de sedición, Madrid ha dicho que los dirigentes despedidos podrían ser acusados de usurpar las funciones de otros si intentan seguir trabajando.
Puigdemont, se conoció más tarde, había viajado a Bruselas, de acuerdo con funcionarios del gobierno español que solicitaron preservar el anonimato porque no estaban autorizados a ser citados por nombre en la prensa.
El viaje se produjo luego que el secretario de Estado para Asilo de Bélgica Theo Francken dijo el fin de semana que no sería «irrealista» que Puigdemont solicitara asilo.
La prensa española dijo que otros cinco miembros del gobierno secesionista viajaron con él a la capital belga.
Bélgica permite solicitudes de asilo de ciudadanos de otros países de la Unión Europea y, previamente, algunos separatistas vascos no fueron extraditados a España cuando solicitaban asilo, lo que causó años de fricciones.
Aún así, sería excepcional que Bélgica otorgue asilo a un ciudadano de otro país de la UE sobre la base de argumentos de que la represión amenaza el ejercicio pleno de sus derechos.
En la mañana en Barcelona, un grupo de trabajadores llegó a la sede del gobierno catalán y Puigdemont publicó una fotografía en su cuenta de Instagram de un patio del edificio. Tanto la bandera catalana como la española ondeaban en la parte superior del inmueble.
La confusa publicación, acompañada por la frase «Buenos días» en catalán y un emoticón de carita sonriente, dejó a muchos preguntándose si Puigdemont se encontraba en el interior del edificio. No había ningún indicio sobre la fecha en la que se tomó la fotografía.
Mientras, una decena de periodistas, de observadores curiosos y de turistas desconcertados se reunían en la acera del Palau Nacional, el palacio de gobierno ubicado en Barcelona, los residentes expresaron estar confundidos sobre quién realmente estaba a cargo de Cataluña.

