Sin conexión alguna, todo es individual
Porque Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
En verdad, ya nada importa. Ni siquiera la salida de la caprichosa luna. Total, si sale o no, todo es igual. Nada es nuevo, es lo bochornoso del caso, cambian los protagonistas pero, los hechos se repiten como los días y los mismos amaneceres de parrandas unos, o de pesares e insomnios otros.
Quisiera pedirle a la vida que me odie, con la misma intensidad que sólo los amantes pueden y saben hacerlo. Sé que es en vano, ella no me hace caso. Me hace insistir en que siempre se puede, aunque la vida en general transcurra entre soledades, de modo individual aunque estemos juntos, cada quien al lado del otro pero, sin hablar, sin interactuar, porque todos y cada uno está inmerso en su propia conversación, vamos a decir, cada quien con su bibi.
Es prácticamente imposible encontrar persona o cosa a quien expresarle las angustias, penas o alegrías, o más sencillo aún, encontrar un regazo amable para decirle simplemente lo que pasa por tu mente, lo que tu corazón quiere o tu mente aspira. O decir nada más que vengo a llorar. Vengo a decirte que hoy, precisamente hoy, he disfrutado la dulce sensación de saber que te amo.
Pero ni en eso estamos. Hasta los sentimientos están siendo víctimas de esa anomia o estado de desorganización, engaño, indelicadeza social, traiciones y deslealtades producto de la desaparición casi total de las normas y valores que antes eran comunes al ente social.
Todo es individual, basta decir que una multitud no es más que un vasto desierto de hombres y esto incluye hasta los funcionarios que no funcionan. Como determinados mediocres, que ahora llaman ministros (y vaya que me gusta la palabrita) lo hacen de manera individual en busca de lo suyo -no necesariamente económico-, y de ahí tantos organismos haciendo lo mismo, sin visión de conjunto y ni hablar de gerencia. Reitero, cada quien con su chateo individual, aunque estén rodeados por una muchedumbre. Aunque esté en huelga la Sinfónica, cada uno sigue con su música por dentro, dando los acordes que le venga en ganas.
Por eso hay mil historias detrás de un silencio y la vida es un puñado de sueños/ y besos en la oscuridad./ Velas que encienden un sentimiento/ y amores que renacerán.
José Martí hablaba de morir de cara al sol. Creemos que es verdad, sobre todo cuando hemos sobrevivido de cara al sol y las estrellas, que más allá de la ropa se alcanzan al andar por los caminos sin mancha. A pisar firme no solo se aprende con las botas. Los hechos hablan. La montaña los repite. El eco sabe lo que repite.
Aunque la esperanza se esfume o la nada nos quiera atrapar y presionarnos entre agonías y lamentos, las sombras siempre están delante o detrás, nunca encima. A veces la esperanza se convierte en nada sin vuelo. Debemos estar con los ojos abiertos para que no nos sorprendan los apagones ni los guantes de seda. Así ha sido y así será, porque lo que nunca podemos permitir es que a causa de los pervertidos, amos y leguleyos en algún momento se pueda decir que triste manchar de ese modo tan sórdido, lo más valioso que el hombre posee SU PROPIO HONOR. ¡Sí señor!
Las llamadas virtudes sociales, la camaradería, es generalmente la virtud de los cerdos en una pocilga, los cuales se acurrucan para mantenerse calentitos.
Henry David.-

