Expertos, hinoptizadores, como encantadores de serpientes
Porque En la tela más delicada cae la mancha
Cada día más me cuido de los expertos, de aquellos que asesoran, crean crisis, quiebran bancos, hecatombes sociales y, cuando comienzan a escucharse los disparos, en vez del fusil, cogen las de villa diego. Y más aún, de aquellos teóricos infuncionales que se ganan la vida de teoría en teoría por medio de una oratoria grandilocuente para irse paseando por aulas o salones exponiendo cuantas vainas les vienen a la mente, que saben articular un engaño y peor aún, logran a la perfección justificar cualquier clase de desatino que ocurra por ellos estar inventando vainas.
Son especialistas en hacer creer que desaparece la fiebre quemando la sábana. Son estos mismos personajes los expertos para ser contratados por paisitos parejeros como este, para que nos enseñen el camino de la verdad claro, maquillada, mediante encuestas, estudios de salones, discusiones y seminarios que le hacen mucho bien a su ego y bolsillos.
Se creen que por estas tierras todavía quedan indios, al olvidarse que otros igual que ellos, los exterminaron y ahora no vienen con espejitos sino, con encuestas y sugerencias pendejas de que en otras latitudes, tal o cual cosa es lo que se hace y les va bien y claro, que los iguales del patio como si fuesen loros, se encargan de hacer el coro, porque al igual que a ellos, también les representa pingües beneficios, tanto de fama como intelectuales así como a sus bolsillos.
Si algo puede salir mal, saldrá, eso dice la llamada Ley de Murphy y una distinguida dama agregó, tratando el asunto, que ya le hemos robado al azar la posibilidad de que las cosas se hagan mal, ya lo hacemos nosotros por él. Mil razones y pruebas diarias para confirmar esta aseveración. Al parecer, las soluciones a nuestros problemas se limitan a los nombres. Cambiamos los nombres y ya, problema resuelto, como aconteció, por ejemplo con los ministros, la palabrita que me encanta.
Ahora se aparece un experto internacional no sé quien lo trajo ni cuánto nos costó para enseñarnos que es necesario fortalecer el sistema educativo en América Latina pero, a costa de qué, ¿de las Fuerzas Armadas?, anjá. Ah, ¿por qué en Costa Rica dio resultado? Sí, es verdad, claro que ese país cuenta con un cuerpo policial mejor preparado y equipado que cualquier fuerza armada de estos paisitos del quinto mundo. Y yo estoy de acuerdo, pero, no así como se pretende plantear. Claro que se puede, cuando sólo hay que cambiar el nombre, porque a la sazón y a pesar de la pomposidad del nombre de las orgullosas fuerzas armadas, no llegamos ni siquiera a fuerza policial, porque, tampoco esta existe.
Si con el cambio de nombre se produjese el cambio de mentalidad y de responsabilidad, para producir la tan cacareada institucionalidad, entonces yo estuviese de acuerdo pero, que va. Adolfo Bécquer en unos famosos versos expresó que no son muertos los que en dulce calma/ la paz disfrutan de la tumba fría, y parodiando al mismo, tenemos que decir que muertos además, son esos ministros, jefes y amos, que aún estando vivos, permiten, por falta de capacidad, honestidad, de mando y carácter, que una institución se les siga desmoronando entre los dedos. Ineficiencia, permisividad e indelicadeza es el modus operandi.
Y como tenemos tanta capacidad para negarlo todo, camuflar la verdad, empañar las indelicadezas es que vivimos en una época de podredumbre, ante la increíble inercia de la población, porque el problema no es sólo de los que gobiernan, sino por igual, de los gobernados. La ética se desbarrancó por un acantilado frente a la mirada indiferente de todos, y como desapareció, ya nadie la conoce y mucho menos la aplica.
Por eso, en nuestra sociedad, no es lo que yo crea que se debe de hacer para resolver el problema moral e institucional, ni tampoco lo que tú teorices que se debe de hacer, sino lo que en verdad se debe de aplicar para solucionar el problema. No es con prepotencia, ineficiencia enmascarada con descarado discurso, con policías corruptos, ineptos, prepotentes, asesinos por idiosincrasia, formados con lo peor de la sociedad llamada a defender y tratando de ocultar las debilidades del cuerpo, no señor, por ese camino, continuaremos como estamos, simplemente ¡jodidos!
Y no voy a continuar, para que esto lo puedan publicar, porque si digo lo que en verdad debo decir y que todo el mundo conoce, pero se hace el pendejo, simplemente, mañana se forma la sexta república. Por eso, estoy llegando a creer, que todos son ayeres, sin mañana, sin futuro, sólo relámpagos que fugazmente nos hacen recordar que existe la luz, aunque momentáneamente impere la oscuridad. El único camino que visualizo es el optimismo y buena voluntad, en este presente oscuro y tortuoso, hasta que renazcan las buenas virtudes y las prepotencias y complejos desaparezcan. ¡Sí señor!
Solitario me encuentro cuando busco una mano y sólo en cuentro puños.
J. Bunche

