Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Hoy, como la gota de agua sobre la piedra, todo es reiteración. Vale decir, como aquellas reiteraciones que algunos y algunas instituciones, como la Iglesia y por qué no, hasta organizaciones sin fines de lucro, verbigracia, como Sur Futuro, llevan a cabo diariamente, mediante acciones positivas que elevan la categoría del ser humano y se convierten en el elixir para poder sobrellevar y vivir entre las miserias humanas, que pretender postrar los principios y la moralidad.

 Reiteración, de las denuncias y quejas, sobre el comportamiento y accionar de aquellos desvergonzados, que se vanaglorian de sus fechorías e indelicadezas y que con prepotencia descarada se ufanan de cómo destruyen y se aprovechan de los bienes de la nación.

 Su obra, la consideran y pregonan cual si fuese el Gran César exponiendo ante el Senado sobre su triunfo en la batalla, vini,vidi,vici. Pero estos, más bien, es para exponer sobre sus desaforados éxitos, queriendo referirse a las medalaganarias acciones que han llevado a cabo con los recursos del estado; “llegamos, vimos, cogimos y vencimos”, por eso, el pastel es nuestro y nos lo repartimos como nos dé la gana.

 Ni por asomo asumen la perpetuidad del movimiento del cambio,  lo cíclico y fundamental del mismo. No los inquietan los precedentes históricos de que su principio y fin es como un círculo, esto, para ellos, no cuenta. No aceptan que la multiplicidad de las indelicadezas solo pueden conducir a uno solo, independientemente de que esa multiplicidad de acciones inmorales, indelicadas y corruptas, hayan sido generadas y permitidas por uno solo, porque al final de lo final, pagarán todos por igual.

 Por todas estas indolencias, es que tienen que continuar las reiteraciones, porque somos lo que somos como persona, como nación, el producto del conjunto de individualidades que han participado en nuestra formación. Por eso es la reiteración, cuantas veces sean necesarias, de la eterna lucha para que las reglas morales y éticas, que nos han inculcado, no sean echadas al vertedero por un grupo de inmorales políticos que a toda costa se han repartido y pretenden continuar repartiéndose el país.

 Circos, payasadas, oráculos sobre progresos, espejismos de bienestar,  seguridad social y ciudadana, ajenos al sentir general y abstraídos de la realidad, son solo algunas de las cosas que nos han hecho revelarnos contra los teóricos infuncionales, los utópicos recalcitrantes que no han querido aprender –claro, por conveniencia- que enamorarse de ilusiones no es malo. Lo malo, es no luchar por convertirlas en realidad.

 Ese es nuestro gran problema, en adición al manejo antojadizo de las libertades que permite la democracia y de la cual han abusado en demasía. En tanto, se refuerzan y aumentan los gastos en recursos clientelistas, direccionado a ofender y comprar la poca dignidad de una clase hambrienta de alimentos y conocimientos, sabrá Dios cuál es mayor. Y, como colofón, establecido está y, por todas partes, la vocinglería lo hace saber, que se estableció el dar, dar y dar, abrir las llaves de todo y con todo y después, si quiere, que entre el mar.

 Para sobrevivir, habrá que estar confesado muy bien con el Dios malo, ese que se mantiene atento a nosotros y que nos mantiene jodidos mientras, el Dios bueno, anda de viaje en viaje por lejanas galaxias, proponiendo y proponiendo resolver los problemas mayores del Universo.¡Estamos jodidos! ¡Sí señor!

El Nacional

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