Los hechos de la historia que se repiten, como vueltas da la noria
Porque Lo esencial es estar bien consigo mismo.
Definitivamente cada día me convencen más y más, por medio de acciones en apariencia cada vez más insólitas y fuera de control, de que no, definitivamente no me engaño ni estoy perdido en cuanto a lo que acontece en el país.
Se afianza el criterio de que cada día, muchos, de uno y otro lado, están más y más dislocados y no quieren ver ni la realidad ni mucho menos la historia, que nos habla sobre la desgracia en que más tarde o temprano resultan las acciones y la extrema avaricia de las cortes de aduladores, espalderos o guardaespaldas.
Ya, desde los tiempos antiguos, Cayo Petronio, el Elegantiae Arbiter quien vivió en la época de Nerón, considerada como una de las más esplendidas en la historia romana, nos dejó como legajo, la descripción de las costumbres disolutas del momento, las cuales dieron inicio a la debacle del inmenso imperio.
Han proseguido los ejemplos que nos presenta la historia. Pero, así como los días se repiten y se repiten, asimismo se comportan algunos políticos sin que adquieran la experiencia sobre los hechos que inevitablemente los conduce al fracaso, a la incertidumbre del futuro, al insondable fracaso y al implacable juicio de la historia. Quizás el problema esté en lo que expuso Helen Keller al decir que la única cosa peor que la ceguera, es observar sin visión.
Hay dirigentes, que sin percibirlo unos y, otros tantos conscientes de la situación, se van dejando apresar por camisas de fuerza que le van tejiendo espalderos, guardaespaldas y auto designados herederos políticos, cuyos intereses no necesariamente son los mismos del líder, sino, aquellos que les aseguren su futuro cuando el dirigente, por la razón que sea, ya no les pueda brindar las cosas a las cuales aspiran o desean retener.
Los ejemplos existen y han existido a granel, tanto en este país como en todo el mundo. La tierra habla, grita, se estremece y llama la atención, claro, para quien quiere escucharla o sentirla, porque no hay peor ciego que aquel que no desea ver ni más sordo que aquel que no desea escuchar. La ceguera y la sordera parecen aumentar. ¿Serán parte de la inflación?
Bastaría con referirnos a los casos más recientes y que todos conocemos, aunque muchos traten de maquillarlos, adornarlos, camuflar, distorsionarlos, o se sientan mal y se porten como fieras, si uno no comparte la misma visión que ellos han visto al través de su cristal preferido brillado al antojo.
Nos referimos a los casos conocidos del doctor Joaquín Balaguer, el profesor Juan Bosch y el doctor José Francisco Peña Gómez, a los cuales les preparaban agendas que sólo contribuían a un mayor deterioro de su ya deplorable salud, inclusive, haciéndolos asistir a lugares y actos que sólo beneficiaban a los espalderos y guardaespaldas en unos casos y, a los herederos políticos en otros.
Caso semejante, cual calco de la historia, al ocurrido con Juan Domingo Perón y el expolicía, espaldero, ayudante, creador y manipulador del anillo que aniquiló la salud de Perón, el inefable organizador de la famosa Alianza Anticomunista Argentina (AAA), el leal José López Rega.
Quizás esté despreciando mi tiempo con algo que parece incontrolable e insoluble pero, Confucio dijo que el hombre que mueve una montaña, comienza acarreando pequeñas piedras y yo, creo en eso. ¡Sí señor!
