Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Porque… “La esencia de la filosofía moral es: Cuando dudes si una acción es buena o mala, abstente”.

La ecología, esa rama de la ciencia responsable del estudio sobre las relaciones entre los seres vivientes y el medio en el cual desarrollan su existencia, cada día nos da signos de alerta, cuando, principalmente el ser humano está rebasando los límites de libertad para hacer o utilizar los recursos naturales pero, no le hacemos caso.

 En verdad, tanto da la gota en el cántaro, hasta que le abre un hoyo. Por igual, “el agua rompe la roca, no por la fuerza, sino por la persistencia”. Eso nos enseñaron los viejos, y tampoco le hacemos caso. “El agua es vida, no la desperdicies”, sabio consejo que por igual sigue el mismo camino hacía la ignorancia, la irresponsabilidad y falta de conciencia sobre la problemática que está asolando a los recursos naturales.

 Por eso la necesidad de poder contar con verdaderos defensores del medio ambiente que puedan asegurar nuestro bien vivir y, como un hecho de responsabilidad, la vida de las generaciones que vienen detrás, sin importar color, raza o religión. Esa es nuestra gran responsabilidad y más, para aquellos, los llamados a ejecutar la encomienda.

 No puedo negar que durante muchos años, desde antes de volver a medio ambiente, ahora como ministro, ponía y pongo al incumbente como la persona que más ha hecho desde foresta y ahora con su nueva nominación como ministerio. Qué bello, hermoso y naturalmente reforestados se perciben muchos lugares a lo largo de la autopista Duarte y otros tantos de la geografía nacional, gracias al trabajo que realizó otrora, el actual Ministro.

 Atributos incuestionables, excepcionales los que  adornan su personalidad, deben y tienen que ser preservadas por amigos, funcionarios o no pero, sin servilismo, sin un falso culto a la personalidad y sin permitirle el más mínimo desvío. No voy a ser yo, aquel que ponga un ápice de duda sobre la moralidad, profesionalidad, bonhomía y buenos deseos del incumbente. Pero, en su accionar no puede ser “medalaganario”, más aún, un hombre con futuro político y que, de continuar con su buena labor, habrá que hablar un antes y un después de él, el cual esta reeditando y llevando sobre sus hombros, la vieja lucha de David contra Goliat.

 Pero, con todos y sus atributos, la voluntad, deseo o capricho de alguien no puede estar por encima de lo establecido por la ley, de la institucionalidad, porque de ser así, para qué diablos quiero la libertad, si tus caprichos al interpretar la ley, haciendo uso incorrecto del poder me esclaviza más, mucho más que siendo esclavo. A ver, entonces, en qué estamos.

 Insistir en aplicar el capricho, la voluntad o deseo de alguien no puede estar por encima de la institucionalidad, de la ley. Porque no se puede olvidar que muchas veces, el momento y las funciones pasan y solo quedan aquellas cosas que se hicieron de acuerdo a lo que establecen las leyes y ordenanzas en procura de engrandecer la institucionalidad. Lo demás, dura menos que una cucaracha en un gallinero y aquel que tenga dudas, que se fije en lo que acontece con todos aquellos funcionarios que se ponen a construir tótem para vanagloriar su vanidad.

 Y, para dejar esto ahí mismo, sólo le digo al incumbente que es verdad y comparto plenamente su “dolor de cabeza”, con relación a la extracción de materiales de los ríos del país, ya que cuando no se podía, yo fui quien cerró un grupo de granceras pero, el gran problema es que hay granceras y “granceras”, unas que están por la ley y otras que operan como les viene en ganas, por ser o estar apoyadas por políticos, así como las tantas formadas por los pobres padres de familia que operan en los mismos cauces de los ríos. Si quieren, lo dejamos ahí o por el contrario… ¡Sí señor!

“Los príncipes nunca carecen de adulones que los halaguen; ambición que los deprave, ni deseos que los corrompan”.

Platón

El Nacional

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