Cada cambio de Gobierno provoca ilusiones o esperanzas de cambios muy por encima de las realidades existentes, alterando conductas y comportamientos que juegan entre frustraciones, orgullos o tedios, que mayoritariamente son producto de la desesperación y el pretender que todo se haga como si fuese magia.
El entendimiento y la impresión sobre los hechos se vuelcan tercos, ninguno piensa por más nadie que no sea el yo mismo. Y, hay que comprender la naturaleza de este comportamiento que por más de tres meses ha bullido en las mentes y corazones de muchos, que solo piensan en aquella incertidumbre que poseían y pasar a un orgullo que se convierte solo en tedio y frustraciones.
Aún no se ha hecho la separación de las semillas y los desechos. No se ha llevado a cabo la diferencia entre aquello y esto, más bien, parece que se mezclaran las dos cosechas. No existe en apariencia un aparte de otro, uno independiente del otro y eso influye en una creencia casi generalizada que estamos seguros, es producto de la falta de información veraz.
Si vemos la situación desde un punto de vista meramente humano, tenemos que admitir que al no conocer que todo movimiento, acción o creación conlleva una serie de estados y que los mismos esencialmente son diferentes en forma y fondo, no podrán comprender que la política y el gobernar no pueden ser producto del azar y mucho menos, de la prisa de determinada clase por acceder al gobierno.
That is the question. Esta es la cuestión, es el asunto pero, no hay dos situaciones iguales y en cada acción inciden factores diferentes que les dan características especiales a cada una de ellas. Razón por la cual, cada una tiene realidades y soluciones de acuerdo a su naturaleza particular y circunstancias.
Ahora que el nuevo Presidente ha hablado sobre seguridad ciudadana y otras tantas cosas que han sido manipuladas, ya sea por encuestas o estudios amañados para dar la impresión de lo que no es, sería bueno decir algo sobre ese problema.
Alvin Toffler escribe que Una corporación adaptable necesita un tipo nuevo de jefatura, requiere gerentes adaptables, provistos de un equipaje completo de dotes nuevas, no lineales No necesitan ser expertos en burocracia sino en coordinación de la adhocracia. Por ejemplo, la Policía Nacional, el problema no es la Policía como tal, es la falta de entrenamiento, es el descontrol del manejo del personal, es la falta de equipos apropiados y la falta de mantenimiento y supervisión, tanto para los equipos como el personal.
Huyéndole a esto, fue que salieron como si vieran el mismo diablo, cuando se creó en las ff.aa. la reforma de estas instituciones y la pn. Fueron a crear su propia reforma, para continuar con una organización anacrónica, que más ineficiente no puede ser en esta época. Es la terquedad para continuar manejando la institución como si fuese un órgano militar.
Es continuar entrenando durante los primeros seis meses a los policías, para que marchen y respondan como militares, frente a los casos puramente civiles; es desperdiciar personal, como las llamadas fuerzas especiales, en actividades propias de los militares; es continuar tropezando con la misma piedra, concediendo rangos militares a los policías y aumentar alocadamente el grado de general, para desempeñar funciones propias de oficiales subalternos.
Es proseguir brindando protección individual en vez de propugnar por la seguridad general de la ciudadanía; es continuar inundando la institución con rangos de caciques, para ejecutar funciones de indios; es elevar el costo operacional en proporción inversa con la calidad de los servicios prestados.
Lo que nos está pasando en este sentido, es que si vemos lo dicho por el trofonio de Trujillo, según don Mario Read Vittini, en su libro Trujillo de cerca, parecería verdad que este es un pueblo que solo camina detrás de un cheque o delante de un fuete. Lo primero es lo que hemos vivido en los últimos años, ¿y lo otro, será cierto también? ¡Sí, señor!

