Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

 Y la verdad, verdad, cual órdago, y para que estemos claros, para que no exista duda, es bueno hacer saber, que el acontecer o accionar  que se repliega, no es la manifestación de la ausencia de posibilidades diferentes pero, esta tarde, esta bendita tarde, decidí que nada ni nadie me va a impedir el disfrutar de la misma, con igual intensidad, al libre vuelo que ejecuta el Águila, en sus abiertos predios.

 Hoy no quiero ni deseo ningún tipo de acercamiento o tema, que tenga que ver con tragedia, maledicencias, pensamientos o acciones de enfermos bipolares, que viven pendientes de lo que dispongan los demás, llegando, a ser más o menos marionetas o veletas, que dirigen su vista hacia donde lo dispongan los vientos de turno.

No señor, hoy no quiero hablar de trastrueques y discursos trasnochados, ni de miseria, ni de dadivosos, ni mucho menos de Políticos. No señor, porque sé, que de proseguir  compartiendo y respirando el mismo aire con tanta basura que pulula en el ambiente, terminaríamos envenenados, dentro de tanta basura de vida, tantas sinrazones y mayor cantidad de temas que solo son vacuencias fétidas y nauseabundas.

 En verdad no vale la pena perder el tiempo con estos desechos humanos, siendo preferible mil veces, acompañar a nuestro poeta Tomás Castro Burdiez en su libro “Vuelta al Cantar de los Cantares”, y extasiados en esta tarde que luchamos por rescatarla del ambiente corroído y lleno de odios y rencores, decir: “ya me quité la ropa/cómo voy a ponérmela de nuevo/ya me lavé los pies/cómo voy a mancharlos otra vez/a menos que sea de ti/que le robas el fuego a los volcanes/ para convertirlo en la ternura/desatada entre mi piel”.

 O quizás, continuar divagando en lo etéreo o dentro del conjunto vacío que nos presenta la vida. O tal vez, remontarnos a las costumbres visigodas y mediante ellas hacer uso de la ordalía o juicio de Dios,  para auto investirnos de poderes o mandatos divinos con el fin de condenar a los perversos, los injuriosos y los malditos que se regocijan en pretender enlodar honras ajenas.

 Hoy, definitivamente, para continuar viviendo debe ser de otra manera. En este sábado con fragancia a navidad en flor, no puede ser de otra manera. No podemos dejarnos arrastrar al lodo cloacal en donde moran los perversos, no señor. Esta tarde, lo mejor es divagar entre nubes y abstracciones que nos sustraigan de los actuales momentos y dirigirnos hacia donde la mente invente o prefiera ir. Divagar sin rumbo y sin objetivo, solo divagar irresponsablemente para no ver ni escuchar.

Para no referirnos al silencio, ese que no pregunta por nadie, ni a los recuerdos que parecen olvidarlo todo, ni a la respiración sin vida, ni al calor que pueda ruborizarnos, ni a la soledad que no se siente o a la tristeza inexistente.

Esta bella tarde, como dice un hermano, debemos de alocarnos y creer que en verdad “el amor es  más hondo a medida que uno se hace más viejo”. ¡Qué se yo! Aun así, sigo creyendo que siempre habrá un mañana mejor. ¡Sí, señor!

El Nacional

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