Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Oráculos y creencias, sobre complejos y acomplejados deseos

Porque… “Los hombres pensamos en términos de generalidades y vivimos en medio de detalles”.

Hablando o consultando con una ex-beeper, que no es lo mismo una ex- de la “vida alegre”, la cual dice ser la mejor vidente y tener conocimiento sobre los acontecimientos futuros, sin ningún tipo de consideración le pregunté sobre lo que se dice en los corrillos y mentideros de la clase media o mejor llamado el club de los pendejos, sobre la veracidad de si vamos o no a tener una monarquía, ante el evidente fracaso de la democracia y las leyes que nadie respeta y mucho menos obedece, comenzando por quienes están llamados a hacerlo. Este diálogo a continuación pongo a su disposición de los lectores.

 Y dime tú, que eres más inmoral e indecente que cualquier mujerzuela o ramera de la más baja ralea, ¿quién te enseñó el arte del engaño y del latrocinio en este paisaje de país, donde abundan menos los hombres que los dioses? Dime, ¿quién te pervirtió, si es que alguna vez hubo pureza en ti?

 Dime, ¿cómo encontrar la salida? Si en verdad sabes tanto del futuro, de este laberinto de indelicadezas, hoy que lamentablemente solo el nombre de hombre me acompaña y que a diario somos bombardeados con palabras que parecen rayos que hieren y ofenden la dignidad, acorralándonos y haciéndonos sentir como si fuésemos nada, como si el día de hoy fuese nuestro último, perdiéndose nuestra fe y esperanza sobre la existencia de un mañana mejor, el cual cada día parece alejarse más y más.

 Sé que tenemos que buscar la salida, aunque fuésemos seres inanimados, para proseguir permitiendo el encantamiento que nos conduce a la pérdida de la República, aún sea “volviendo a Capotillo”, como expresa un querido amigo, para sustituirla por una pretendida y acomplejada monarquía.

 Pretenden, según el club de los pendejos, envolver la sombra de esta sórdida idea, en un derrame de palabras y dádivas, mientras se creen habitantes por siempre del Helicón, ese arbolado monte, al cual se refiere la mitología como consagrado a la morada de las musas. Y, lo peor del caso, es que, ahíto de poder y borrachos de recursos y monedas, en verdad se lo están llegando a creer.

 Y, mientras tanto, al parecer, ante la inercia de los llamados hombres de esta cosa que pretendemos aún llamar nación, ante la sumisión mostrada, al parecer, reitero, de hombres, solo queda el nombre de varón.

 Dime, tú que te promueves como la salvadora y protectora de los desamparados, tú que santificas y purificas, tú que saliste de la nada y hoy las perlas te hacen doblar la cerviz,  tú como sacerdotisa que todo lo sabes, que conoces las misteriosas honduras del alma de los elegidos, tú que al  parecer, haz pasado por todas, dime, por favor, ¿habrá una monarquía en este país, quiénes serán los elegidos para formar las cortes?

 Como has recurrido a mí y al parecer me conoces bien, te digo con propiedad que consumatum est. Y como ya “la repetición impune de ciertos actos ha empezado como a encallecer nuestra conciencia colectiva”, prepárate, que la monarquía va y los miembros de la corte serán los miembros de los comités, quienes serán nombrados barones y duques, como reconocimiento a su sacrificio y la posición supina de sus patibularias siluetas ante el amo.

 Te podría decir desde ya quién será el barón de tal o cual región pero, me lo reservo. En cuanto al rey, la reina y primera heredera al trono, el príncipe y la princesa heredera es posible que ya los conozcas y en cuanto a los bufones del rey… ahí si habrá problemas, debido a la gran cantidad de aspirantes que se consideran los más merecedores”.

 Mira, brujita descarada, inmoral, mejor me voy y dejo esto aquí, porque ya nuestros ojos, acostumbrados ante la tétrica realidad que día a día vemos, cabe decirte otra vez, que mejor me voy… ¡me conviene! ¡Sí señor!

El Nacional

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