Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Temas y asuntos que duelen y molestan tratar pero…

Porque…”Donde se está bien, allí está la Patria”.

Odio, detesto, en verdad aborrezco tratar determinados asuntos  personales o profesionales. El solo pensar que existen y tener que lidiar con ellos, aún en contra de tantas personas queridas y muy estimadas, quizás en muchas ocasiones sin merecerlo, simplemente es lacerante y muy a pesar de algunos sentimientos que se han perdido, disminuido o haberse quedado varados en el camino, pensar y hablar de esto, simplemente me duele y molesta.

 Pero, la vida es esa y no como desearíamos la mayoría de las veces, quedando apenas la opción de hacerle frente a todos y todas aquellas cosas que positiva o negativamente forman parte de nuestras vidas, aunque tratemos de ignorarlas.

 Es lo que me acontece con el tema que los políticos han llevado a ser un real y verdadero tabú, y, para referirse al mismo se abrogan un derecho exclusivo para tratar el mismo y que utilizan como un ariete vulgar para abrir y cerrar puertas, siempre y cuando le sea provechoso a sus particulares intereses. Me refiero al tema de los militares.

 Es tan delicado y perjudicial para las instituciones militares que comenzando por quién ponen los políticos en prima fase para ser su jefe máximo, quien desconoce por completo esas instituciones y que por demás, generalmente, las maneja sin la apropiada asesoría y quiénes debían estar llamados a ejercer esas funciones, son simples monigotes sin carácter, instrumentos sin la capacidad, ya sea profesional o personal requerida para ejercer lo que se supone tan delicadas funciones. La gran mayoría de estos individuos han sido simples marionetas puestas para ocupar un puesto y cuya mayor preocupación ha sido, estar atentos para lisonjear y alabar el ego del comandante en jefe.

 Quizás esas sean las causas por las que en esta tarde más aburrida que el propio hastío, ¡ay Compadre Mon! “no quiero hablar de cosas que me rodean… es que ahora le tengo tanto miedo a la palabra, le temo tanto al sueño que se quiere vestir… dudo que si le pongo la medida, lo justo, se me quede en el sueño…” ¡J… y no termina de clarear u oscurecer!

 El no tener asesores ¡leales! Es lo que conlleva a cometer errores garrafales que no los cometería el más humilde e iletrado conscripto. La carrera militar como la policial se fundamenta en la acumulación de méritos, de sacrificios, de estudios, de servicios prestados a la institución y por ende al país, de llevar una verdadera profesionalidad, no precisamente abriendo puertas y cerrando despachos o alabando egos.

 Hablar de estandarizar los rangos dentro de una misma promoción de cadetes, tanto militares como policiales, es el insulto más grande y ofensivo que se le puede hacer al sacrificio, a la profesionalidad y a la vez, la alabanza y estímulo más repugnante a la mediocridad y el servilismo.

 No es verdad, como muchos que ignoran los reglamentos y la ley orgánica de las FF.AA. creen, de que las mismas tienen que ascender a todo aquel que se gradúa en una profesión liberal, no señor. El que hace estos estudios lo hace por motu propio, ya que la institución no tiene ninguna obligación legal para hacerlo y cuando amerita de este tipo de profesionales, llámese abogados, médicos, etc. Los ingresa con rangos de oficial subalterno para que ejerzan esas funciones y no funciones de comando, ya que para eso es la única vez que ingresa estudiantes militares a las academias militares y policiales y se compromete, al final de los estudios, ingresarlos en el escalafón con el rango de oficial subalterno.

 Todo este desconocimiento del tema militar y la presión de los políticos, es lo que ha contribuido al desastre institucional que  están viviendo las FF.AA. y la P.N. donde cosas elementales como una lista administrativa de personal, es confundida y tratada como si fuese un escalafón y, a la hora de los ascensos, aparecen adefesios de rangos inexistentes en la tabla de organización de la institución.

 Más luego tendremos que continuar con ese tema, para que muchas personas comprendan del por qué están sucediendo tantos desmadres dentro de las FF.AA. y la P.N. y del por qué, aunque parezca increíble, hemos dicho en muchas oportunidades, que las cosas buenas de Trujillo son intratables, porque así lo quieren y han querido los políticos pero, no acontece por igual con aquellas cosas verdaderamente malas que esos mismos que ocultan una, aúpan, incentivan y se aprovechan de las otras. Definitivamente y al parecer, ha faltado valor político para erradicar las cosas malas de Trujillo, de nuestras FF.AA y la P.N. ¡Sí, señor!

El Nacional

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