El empacho de engaños y ambiciones, serán nuestra destrucción
Porque La verdad y el bien siguen un mismo camino, el que busca la verdad encuentra el bien.
Nada es eterno, ni siquiera el odio y la maldad, aún estén estas asociadas a la envidia, los complejos y por demás, a la increíble y criminal ineficiencia. Y a pesar de estar en medio de un proceso orgánico de adaptación a la mediocridad y las malas costumbres, siempre se rebela el sentimiento puro ante lo que muchos creen una fatalidad contra la cual no hay posibilidad de ganar.
Sí son los políticos, una gran mayoría acciona con la máxima de to´pa´ca y na´pa´ya. Se ¿legisla?, para su propio beneficio. No se pisan la cola y ni por mano al diablo atentan contra los intereses de sus iguales. Cuándo detendrán el festival de elegir síndicos, diputados, tanto en tierra como en el mar; hasta dónde llegará el número de regidores; de diputados tanto pa´ya como pa´ca; ¿no sería mucho ma´mejor una sola cámara con dos (2) representantes por provincia?; que se mantenga esto congelado por secula seculorum. ¡Iluso yo, pendejo yo!
¿Llegaremos a tener síndicos por determinado número de cuadras al igual que diputados? De ser así ¿dará el terreno de la feria para albergarlos a todos dentro de unos años si esto continua por el mismo desfiladero? Es más, si quiere, prosiga usted cuestionando, pa´ver si se vuelve loco o por lo menos sinvergüenza.
Por eso soy cada día más escéptico en creer en los iluminados de esta época moderna, globalizada, institucionalizada, vanguardista, tecnificada, que no buscan como sus compañeros de la antigüedad,- farsantes por igual-, una nueva vida en el cielo a costa de cruentas guerras dizque santas- y sacrificios de inocentes para congraciarse con los dioses, sino que estos, sus primos modernos, luchan casi de la misma manera pero no en busca de salvación divina sino, la salvación de su bolsillo y el endiosamiento de sus egos.
Pero, para nosotros todo es peccata minuta, mientras hasta el Santo Padre al parecer, cuando alza su voz parece dirigirse a nosotros -como dice el refrán que delante del ahorcado no se puede mencionar soga-. Parece que ve y siente el cáncer maligno que vive y se agiganta en nuestro medio ambiente sin que nos conmueva respirar ese coctel perverso que nos corroe hasta las entrañas y nos aniquila paulatinamente. Es una combinación maldita, estando entre sus más famosos componentes la inmoralidad, las pasiones, los malos deseos sobre todo y, por encima de todo, la codicia de la idolatría.
Y es posible, como expresó un respetado, querido y admirado amigo, de que quizás, solo quizás, yo esté equivocado en todo, absolutamente en todo lo que digo, hago y creo. Bien que así sea, porque de ser cierto, entonces hay coherencia en el pensamiento, la creencia y la acción. Eso es bueno, muy bueno, digo yo, porque no hay falsías, ni poses, ni engaños ni miedos. ¡Sí señor!

