Nueva York (eldiario/laprensa). Aunque tanto el presidente Barack Obama como la secretaria de Estado Hillary Clinton han calificado el derrocamiento del presidente hondureño Manuel Zelaya como golpe, hasta ahora el Departamento de Estado se ha abstenido de llamarlo oficialmente de esta manera y no ha retirado a su embajador de Honduras.
El presidente Obama dijo la semana pasada que el derrocamiento de Zelaya el pasado 28 de junio no es legal y que el presidente Zelaya sigue siendo el presidente de Honduras, y Hillary Clinton también se expresó en términos similares asegurando que la situación se ha convertido en un golpe.
Para el ingeniero hondureño-estadounidense Enrique Delaura la posición de Clinton puede obedecer a los muchos intereses estadounidenses en el país catracho, empezando por las bases militares como Palmerola, cerca de Tegucigalpa. Delaura también se refirió al hecho de que líderes militares hondureños hayan sido entrenados en la Escuela de las Américas con base en Estados Unidos Este es el caso del jefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Vásquez, quien respaldó el golpe oficializado por el Congreso.
Delaura agregó que si Washington condena oficialmente el golpe tendría que cortar parte de la ayuda militar y económica a Honduras y cancelar las visas a las autoridades hondureñas.

