En todo el mundo ya se están viendo los daños provocados por el cambio climático: desde el incremento en las temperaturas y el derretimiento de los glaciares, hasta el aumento en los niveles del mar y en las sequías prolongadas. El impacto sobre nuestro planeta continuará empeorando si la comunidad internacional no fortalece sus esfuerzos para combatir este problema. La conferencia sobre el cambio climático, que celebrará las Naciones Unidas en Cancún, México, durante los días 29 de noviembre hasta el 10 de diciembre, ofrecerá una oportunidad para dar un importante paso de avance. Debemos de aprovechar en conjunto esta coyuntura que se nos brinda.
Los Estados Unidos está comprometido con trabajar con la República Dominicana, así como con nuestros socios internacionales, para poder confrontar este enorme reto global.
En Cancún debemos continuar avanzando sobre el progreso alcanzado el pasado año en Copenhague, y abrazar todos los elementos claves de las negociaciones reducción de las emisiones, transparencia en las acciones, financiamiento, adaptación de nuevas tecnologías y la protección de nuestros bosques. En la medida que avanzamos en estos temas y logramos un resultado balanceado, debemos evitar socavar lo logrado en Copenhague donde los líderes de todo el mundo dieron pasos significativos y sin precedentes en torno a nuestro compromiso colectivo para cumplir con los retos que presenta el cambio climático. Los intentos realizados para dar marcha atrás al Acuerdo de Copenhague o renegociarlo sólo contribuiría a profundizar los peligros que confronta nuestro planeta, nuestros pueblos y nuestro futuro.
Como parte del Acuerdo de Copenhague, por vez primera todas las grandes economías se comprometieron con tomar acciones para limitar sus respectivas emisiones, y hacerlo de una manera que fuese internacionalmente transparente. El Acuerdo también incluye provisiones históricas para ofrecer apoyo financiero a favor del desarrollo de la adaptación de tecnología limpia, y protección de los bosques en aquellos países que más lo necesiten. Estas provisiones consisten en un compromiso de ofrecer fondos rápidos por parte de los países en vías de desarrollo, valorados en US$30 mil millones entre los años 2010-2012. Asimismo, un compromiso de lograr una meta de movilizar US$100 mil millones anualmente, provenientes de fuentes públicas y privadas, para el 2020 dentro del contexto de una verdadera mitigación y transparencia.
Los Estados Unidos está cumpliendo con la entrega de fondos rápidos a los países en vías de desarrollo para que reduzcan sus niveles de emisiones, y tomar medidas para contrarrestar los efectos del cambio climático. Sólo en este año los Estados Unidos ha incrementado de manera significativa su financiamiento climático a un total de US$1.7 mil millones. De éstos, US$1.3 mil millones provienen de asistencia aprobada por el Congreso estadounidense y US$400 millones de financiamiento a favor del desarrollo y en crédito para la exportación.
Los Estados Unidos también está trabajando con gran ahínco para reducir sus propios niveles de emisión y en la transición hacia una economía de energía limpia. El Acta de Recuperación del Presidente Obama provee más de US$80 mil millones en inversiones, préstamos e incentivos para apoyar una amplia gama de iniciativas que son vitales para alcanzar esta meta. Hemos puesto en marcha el más ambicioso programa de estándares para controlar las emisiones, dirigida hacia la economía estadounidense de combustibles y de tubos de escape. Asimismo, hemos dado pasos importantes para reducir las emisiones de nuestras más importantes fuentes de contaminación. El Presidente Obama sigue comprometido con lograr la aprobación de leyes sobre energía doméstica y sobre el clima.
En República Dominicana, me he percatado de las grandes preocupaciones que existen sobre el actual impacto y las posibles amenazas del cambio climático preocupaciones que los estadounidenses también comparten. Pero, me entusiasman las acciones que se están tomando aquí y alrededor del mundo para trabajar por un futuro con energía limpia que promueve el crecimiento sostenible económico para todos. Así como ninguna nación puede escapar del impacto del cambio climático, ninguna nación puede resolver este problema sola.
Los riesgos que plantea el cambio climático, y la dificultad de contenerlos, presentan grandes retos a todos los países, y debemos trabajar para superar estos obstáculos. Los esfuerzos globales que realizamos para construir una economía sostenible, basada en la energía limpia, contribuirán a sacar a los pueblos de la pobreza, proveerá servicios energéticos a través del mundo, y preservarán nuestros más atesorados tesoros medioambientales.
El Acuerdo de Copenhague es, y la reunión que se celebrará próximamente en Cancún deberá ser, un paso importante en nuestro compromiso colectivo por acelerar esta transición, a través del cual se dejará un planeta más limpio y saludable para todos.

