La recuperación de las recién separadas siamesas dominicanas ha superado las expectativas del doctor David A. Lanning, capitán del equipo de médicos que las operó la semana pasada en el Childrens Hospital de Virginia, de Estados Unidos.
Así lo afirmó esta mañana la directora de programas de la Fundación World Pedatric Project, Rocio Watson, quien aclaró la información publicada hoy en la prensa local de que una de las bebés permanecía conectada a un respirador artificial.
Dijo que María Teresa fue desconectada de la máquina de oxígeno el sábado y la Teresa María el domingo.
En entrevista telefónica Watson dijo a El Nacional que por primera vez, luego de la operación, las niñas compartieron y se tocaron las manos. Describió ese encuentro de las bebés, que nacieron unidas por el estómago, como una escena muy emotiva.
También ayer, Teresa, la más grande de las gemelas, dio sus primeros pasos. Mientras que María mueve bien todo su cuerpo, aunque no ha podido caminar aún.
Watson destacó que contrario a lo esperado, María, que es más pequeña porque recibía menos nutrientes cuando estaban unidades, es la que mejor ha evolucionado.
Sostuvo que las niñas permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos, no porque estén graves, sino por protocolo ya que fueron sometidas a una operación complicada.
Informó que permanecerán en cuidados intensivos una semana o semana y media y luego las pasarán a una habitación regular.
Las pequeñas, de 18 meses de edad, fueron separadas con éxito mediante una cirugía que duró 20 horas con el apoyo de médicos de la fundación World Pedatric Project.
María Teresa y Teresa María son hijas de Lisandra Sanatis y el albañil Mario Tapia y nacieron en el hospital Luis Eduardo Aybar, de Santo Domingo.
Apoyo
Desde que las niñas nacieron, el Despacho de la Primera Dama de la República, que dirige Margarita de Fernández, ha dado mucho apoyo emocional y económico a las niñas, hijas de una pareja muy pobre que reside en la comunidad Los Botados, de Boca Chica.
El Despacho cubrió el costo de los tratamientos en el país y en el exterior, así como los gastos de traslado de las niñas, su madre y una tía que las acompaña en Virginia.
La familia de las pequeñas está muy agradecida por el apoyo Cedeño de Fernández, desde el nacimiento de las pequeñas hasta hoy. Lo imposible ha sido posible. Nunca soñé que mis hijas tuvieran esta oportunidad, dijo la madre.
Las niñas nacieron con sus cuerpos unidos por el abdomen y compartiendo el hígado y parte de los intestinos.
