Cuando nos acercamos al pequeño negocio de don José Tamariz, consistente en una modesta farmacia localizada en el sector Villa María en el Distrito Nacional, siempre nos recibe con la sencillez y humildad que le caracteriza y cuando le recordamos momentos importantes de su mundo deportivo, se sonroja y de sus ojos brotan lágrimas de tristeza. La nobleza de Tamariz no le permite exigir, demandar y reclamar con estridencia, pero bien sabemos que él merece ser tomado en cuenta y reconocido como propulsor del deporte dominicano.
Por su dedicación, entrega, esfuerzo y sacrificio, Tamariz debe ser promovido por el Estado dominicano para su exaltación al Pabellón de los Inmortales del deporte, en reconocimiento a sus aportes en diferentes disciplinas. A sus 80 años de edad entidades deportivas y de la sociedad civil han reconocido las dotes deportivas y humanas que adornan la dilatada trayectoria social de Tamariz, quien hoy, lleno de mucha vitalidad se mantiene trabajando.
Su vida y su carrera están relacionadas exclusivamente con el deporte, porque terminado el bachillerato en el liceo de La Normal y entrando a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a cursar la carrera de ingeniería y arquitectura, en el año 1957, Tamariz se integra al equipo de levantamiento de pesas, disciplina conducida por el otrora profesor Carlos Acevedo Gautier y otros inmortales de esa disciplina.
En 1965, José Tamariz incursiona en el hipismo, donde se estrena como dueño de caballos de carreras, en el viejo Hipódromo Perla Antillana. Ese mismo año adquiere, mediante subasta, sus primeros ejemplares “Don José “, “Josefina” y “Don Vinicio” y registra su establo con su nombre, en el cual logró más tarde la integración del importado ejemplar “Diecinueve”. Como miembro de la primera directiva de la Asociación de Dueños de Caballos, Tamariz viaja a Puerto Rico, donde adquiere a los ejemplares Quilquilco, que había ganado al potente ejemplar Felo Flores. Hoy Tamariz es miembro del deporte Hípico de la República.
En el año 1967 navega en el amplio mundo del boxeo y como promotor de esta disciplina presentó carteleras con peleas entre púgiles dominicanos y extranjeros, llevando a las tablas a púgiles como Fausto Ceja Rodríguez, Miguel Montilla, Miguel Canto, de México, Enrique Sánchez, Leonardo Cruz, Luis Lumunba, Darío Hidalgo, Lachi Linares, Natalio Jiménez, entre otras estrellas de ese momento.

