Como exageración o exceso de celos puede calificarse la denuncia del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que Estados Unidos aprovecharía la tragedia de Haití para ocupar militar e indefinidamente su territorio.
Es verdad que Washington anunció el envío de diez mil tropas a Puerto Príncipe, pero hay que suponer que ese contingente se pondrá a la orden de Naciones Unidas (ONU) en la tarea de auxilio, rescate y coordinación de la asistencia internacional.
Actúan en reemplazo del Ejército y la Policía de Haití que los mismos Estados Unidos desbarataron para tumbar el gobierno constitucional de Jean Bertrand Aristide.
Ya antes, el secretario de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, reclamó a la ONU que precise el papel estadounidense en Haití, al considerar que ha asumido la jefatura de la coordinación de la ayuda a los damnificados.
El ministro francés admitió posteriormente que la coordinación franco americana se efectúa de la mejor manera posible.
A causa de un absoluto vacío de poder, Haití está sumido hoy en situación de caos y anarquía, cuyo control estaría a cargo de la Misión Militar de la ONU, (Minustah), cuya jefatura recae sobre Brasil.
Estados Unidos está en obligación de definir el papel del contingente militar que ha enviado a Haití, aunque de antemano debía descartarse que su objetivo sea la ocupación militar de Haití con fines de dominio colonial.
No debería causar mayores preocupaciones el evidente forcejeo entre gobiernos que aspiran a que sus ofertas de asistencia lleguen cuanto antes al devastado Haití.
Se censura, por ejemplo, que personal estadounidense haya asumido el control del aeropuerto de Puerto Príncipe, pero hay que señalar que el gobierno local no tendría la mínima capacidad para operar esa terminal que a causa del desastre ha triplicado el número de aviones que aterrizan en su pista.
El Gobierno dominicano ha concedido permiso a Estados Unidos para operar el aeropuerto de Barahona, que servirá como terminal de descarga de alimentos y equipos consignados a Haití. Ese control foráneo no significa en modo alguno renuncia al fuero soberano. Ojalá esta pesadilla pase pronto.

