Tal vez la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios (Faprouasd) no debió retirarse de la comisión designada para sanear la nómina de la casa de estudios. Su representación era importante para que en la investigación se actuara con la mayor transparencia y responsabilidad.
De todas formas su decisión eleva el reto de los integrantes de la junta escogida por el Consejo Universitario de realizar una investigación exhaustiva, que no deje el menor cabo suelto.
Despejar, de esa manera, la afirmación del secretario general de Faprouasd, Santiago Guillermo, de que los comisionados actuarán como juez y parte. Que la junta ha debido ser más heterogénea no cuestiona de antemano los resultados de los trabajos. Por fundado o infundado exceso de celo, Faprouasd erró al adelantarse a los acontecimientos.
Con los cuestionamientos, los comisionados están compelidos a demostrar que el cumplimiento del deber está por encima de intereses particulares.

