La estrategia electoral del PLD y, de manera específica, de su presidente, para las elecciones del 2012, se viene desarrollando a la perfección. En ella juega un papel preponderante el esfuerzo realizado desde hace bastante tiempo para incidir en el proceso de selección del candidato presidencial del PRD.
Si bien es cierto que para el propósito de la permanencia en el poder del actual partido gobernante es preferible que el candidato del partido blanco sea Hipólito Mejía, en tanto y en cuanto resultaría más fácil el montaje de una propaganda electoral sustentada en el gobierno por él encabezado, en sus características personales y en sus lamentables resultados, no menos cierto es que el principal objetivo del PLD ha consistido en propiciar condiciones para que al PRD le resulte imposible salir cohesionado de su convención.
El PLD está consciente de la peligrosidad que representa un PRD concurriendo unido al proceso electoral, en un escenario en el cual el partido en el poder procura su tercer mandato consecutivo, con todas las dificultades que eso implica por el desgaste que generan los prolongados ejercicios gubernamentales.
Ante esa circunstancia, y dado que Miguel Vargas estaba corriendo solo en la competencia interna, el PLD y su líder condujeron al presidente del PRD al gancho histórico que para él y su partido constituyó el denominado pacto de las corbatas azules.
Con esa jugada maestra, el PLD alcanzaba varios objetivos: hacer ingresar a la lucha por la nominación presidencial al ex presidente Mejía para que se constituyera en rival de quien era el único aspirante con posibilidades y, lo más importante, extirpar de la Constitución el nunca jamás de la repostulación presidencial después de un único intento, con lo cual, quedaba rehabilitado nada más y nada menos que el propio presidente Leonel Fernández. No puede olvidarse que bajo el imperio de la anterior Carta Magna, el actual primer mandatario no podía volver a ser candidato.
Este articulo ha sido escrito antes del 6 de marzo, fecha de la elección del candidato del PRD. Al ser publicado, es previsible que se conozcan los resultados. Lo que no me atrevo a asegurar es que sea pronosticable la suerte que correrá ese partido, en cuanto a su unidad. En eso consistiría el triunfo del PLD. Sin una sólida unidad interna, al PRD que se olvide de recuperar el poder.

