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Explica sólo defendió la venta del día

Explica sólo defendió la venta del día

NAVARRETE. SANTIAGO. Cuando la noche del viernes, doña Gregoria Cabrera,  de 63 años, enfrentó y desarmó a un atracador que la apuntaba con un arma de fabricación casera, no lo hizo no con el propósito de demostrar de lo que era capaz, sino para preservar el poco dinero que había logrado por concepto de las ventas de ese día.

Esta mujer, de origen campesino, de un poco más de cinco pies de estatura y con un peso por encima de las 200 libras, protagonizó esa noche lo que podría catalogarse como “un incidente de película”, al quitarle el revólver tipo “chagón” con que el asaltante Kelvin Díaz Peña le requería que le entregara el dinero.

Se trata del hecho ocurrido a eso de las 9:00 de esa noche en el colmado El Progreso, localizado en la calle 18 número 36, del barrio 27 de Febrero, de aquí, abierto por la humilde mujer hace seis meses y donde Díaz Peña se presentó junto a dos cómplices, con el objetivo de realizar un asalto.

Uno de sus compañeros ingresó al colmado, también armado de otra “chagón”, mientras que el tercero esperaba a poca distancia, a bordo de una motocicleta, listo para abandonar el sitio con ellos.

Pero  doña Gregoria, mientras era apuntada por Kelvin, rápidamente agarró el arma por el cañón, entablándose un forcejeo al final del cual el pillo prefirió dejársela en sus manos y salir huyendo, comprobándose luego que la misma no tenía municiones.

Ella aclaró que en ningún momento disparó contra los intrusos y que Aneurys Durán Rosario se hirió él mismo de varios perdigonazos, cuando despojaba de su cartera un cliente de nombre Rafaelito, quien se tomaba una cerveza en el colmado.

Relató que Durán Rosario tenía agarrado por el cuello a Rafaelito y que fue en esa circunstancia que se le escapó el tiro, hiriéndose de varios perdigonazos “pero yo no hice disparo alguno, porque la chagón que le quité al otro estaba descargada y le fui encima porque no me gustó que me agarrara por el cuello y me empujara; eso me molestó”.

Cuando los dos salían del colmado ella comenzó a gritar que se trataba de dos asaltantes, por lo que Díaz Peña fue apresado por los vecinos, mientras que Durán Rosario y Marlin Polanco Santos fueron ubicados en el hospital público de aquí por residentes en el barrio 27 de Febrero, quienes los persiguieron hasta ese lugar, reportando entonces el hecho a la Policía.

Al narrar la experiencia que vivió en lo que definió como “los más largos segundos de mi vida”, doña Gregoria dijo que Díaz Peña le reclamaba con insistencia que le entregara el resultado de las ventas del día  “y yo me negaba respondiéndole que él no me había dado ningún dinero para que se lo guardara, por lo que no tenía que dárselo”.

Fue entonces cuando el asaltante se le acercó tanto, estando ella detrás del mostrador del colmado, que logró agarrar el arma por el cañón y, con la fuerza física y el coraje que se adquiere gracias al trabajo diario del campo, pudo dominarlo.

Doña Gregoria, nativa de El Limón, de Villa González, hace seis meses que decidió instalar el colmado en ese lugar, aunque ya tenía experiencia en ese tipo de negocios, porque en otras dos comunidades de la provincia, El Flume y el barrio La Paz, así como en el sector donde reside, había tenido establecimientos similares.

Madre de cuatro hijos, incluyendo a Aquino Cabrera, quien también tiene un colmado en los alrededores, Gregoria no niega que se asustó cuando los hechos se desencadenaban.

 “Pero era duro para mí entregarle los tres mil pesos que tenía, sin hacer resistencia, aunque tuve suerte que la chagón no tenía municiones, porque a lo mejor ahora no tuviera contando lo que sucedió”, explica calmadamente y reitera que nunca quiso verse en tal situación.

El Nacional

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