Editorial

Extraña coincidencia

Extraña coincidencia

Con todo y que múltiples incidentes habían demorado la operación, tiene que prestarse a conjeturas la decisión de Venezuela de desistir, en medio de la actual coyuntura, de la adquisición del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa). La sorpresiva actitud del Gobierno Bolivariano ha sido relacionada de inmediato con el cuestionado reconocimiento del presidente Leonel Fernández a las elecciones hondureñas.

Podrá tratarse del colofón, pero no es la única hipótesis que se ha barajado en torno a una decisión que de alguna forma empaña las convenientes relaciones diplomáticas y comerciales de República Dominicana con Venezuela. No se descarta que también haya influido la nacionalización otorgada al magnate Gustavo Cisneros, un radical adversario del presidente Hugo Chávez.

La indecisión de Chávez para venir al país a oficializar una operación con la que el Gobierno se la había jugado, al realizarla sin licitación, generó alguna sospecha. Pero jamás se pensó que en los planes de Venezuela, uno de los principales aliados comerciales de República Dominicana a través de Petrocaribe, podría estar renunciar a la compra, por un monto de 131.5 millones de dólares, del 49 por ciento de las acciones de la Refinería. De no tratarse de un malestar, todo lo relativo a la operación quedó despejado con la declaración del ministro de Energía, Rafael Ramírez, quien afirmó que “no vamos a participar en la adquisición de la Refinería en Santo Domingo. No hay participación. No nos parece conveniente y no lo vamos a hacer”.

El secretario de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, ha afirmado que la decisión de Venezuela no afecta a Petrocaribe, pero, con el repentino giro que han tomado los acontecimientos, se trata de una posibilidad que está por verse. Se sabe que hasta el último momento las autoridades daban como un hecho la operación comercial con el Gobierno de Chávez.

Además del presidente Fernández erigirse en protagonista de una salida, aunque nefasta, frente a la crisis hondureña, ignorando resoluciones de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), Venezuela pudo entender como un gesto inamistoso la conciliación del Gobierno frente a sus adversarios.

Pese a los muchos factores que pudieran conjugarse, parece que el reconocimiento a un gobierno ilegítimo como el que encabezará a partir del miércoles en Honduras el presidente Porfirio Lobo podría salirle caro no sólo al Gobierno, sino al pueblo dominicano. Ojalá que no, pero es una posibilidad  que está a la vista, pues la anulación de la compra de Refidomsa  es, a las claras, una decisión política.

El Nacional

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