Al momento de escribir este artículo se carecía de los resultados de un análisis toxicológico realizado por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, para determinar las causas de la muerte de la doctora Soanny Montero, a quien se le atribuye haberse suicidado ante una decepción con su novio.
Si se parte de las circunstancias que rodean el hecho, sobre todo del video que se presenta del parqueo de Caribe Tours, con tomas de sus últimos instantes de vida, podría inferirse que esa joven se suicidó. Pero va la pregunta: ¿es posible que una persona se suicide sin antes atravesar por episodios de depresión y ansiedad?
Hay antecedentes históricos de personas que deciden quitarse la vida, ante una inminente amenaza de muerte, como ocurrió con Salvador Allende cuando fue objeto del sangriento golpe de Estado pinochetista. El orgullo de otros hombres históricos los ha llevado a la determinación del suicidio antes de que sean eliminados por el enemigo.
Se trata, sin embargo, de casos excepcionales y que regularmente involucran hombres que actúan por razones ideológicas o militares, por lo que no puede hacerse un paralelismo con el supuesto suicidio de Soanny Montero.
La experiencia indica que la mayoría de las personas que toman la determinación de acabar con su vida, previamente pasan por estado de depresión, regularmente no tratada por algún profesional de la siquiatría. La doctora Montero no ameritaba tratamiento sicológico, porque en ningún momento se le observó triste, conforme a familiares y compañeros de trabajo.
El mismo día de su muerte, la doctora Montero acudió a sus labores médicas del Hospital de la Policía Nacional. Nadie la vio abatida y con bajo estado anímico, lo que lleva a la conclusión de que se trata de un suicidio muy extraño.

