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Fallan planes frenar caos en el tránsito

Fallan planes frenar caos en el tránsito

Los congestionamientos de vehículos trastornan la vida de los ciudadanos llenándolos de angustia y desasosiego.

El 2017 termina sin que las autoridades del Gobierno hayan resuelto el desorden y el caos que caracteriza el transporte urbano e interurbano en el país, uno de los problemas que con mayor fuerza impacta negativamente la economía y la salud física y mental de los ciudadanos.

Hasta el momento, las soluciones planteadas solo han servido para incrementar la burocracia gubernamental y no han pasado de ser anuncios caídos en el vacío.

Brillan por su ausencia las alternativas a corto plazo para enfrentar la grave crisis de autoridad que afecta al sistema de transporte, que deja a su paso largos y prolongados entaponamientos, muertes y mutilaciones por accidentes de tránsito, incremento en el presupuesto de salud, pérdida de tiempo a los usuarios de las vías y de millonarios recursos económicos a los sectores productivos.

Cifras aportadas por la Procuraduría General de la República en el 2016 indican que anualmente ocurren en República Dominicana entre 1,600 y 2000 muertes por año, debido a este tipo de accidentes.

El Ministerio de Salud Pública reveló que de 2,164 personas fallecieron en accidentes de tránsito en el período 2014-2015, el 85 por ciento fueron.
Esas cifras colocan al país en el segundo lugar entre los 182 países con más muertes en accidentes de tránsito.

En febrero de este año, el Poder Ejecutivo promulgó la Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (63-17) y diez meses después no se ha implementado ninguna medida para aliviar el caos en calles, avenidas y carreteras.
La Ley 63-17, recoge en 360 artículos, todos los aspectos necesarios para la solución definitiva de los problemas que afectan el tránsito, la seguridad vial y el transporte terrestre privado, de carga y pasajeros.

Falta de planificación
Empero, cerca de 3 millones de vehículos mueven unos 6 millones de viales diarios, sin una frecuencia, sin itinerario y automovilistas y peatones exhiben una falta de educación vial que espanta.

Además, la mayoría de los conductores, públicos y privados, siguen violando las disposiciones del nuevo marco legal, provocando que desplazarse por calles y carreteras sea una práctica peligrosa e infernal.

Sin ningún escrúpulo ignoran las señales de “Ceda el paso”, “No estacione en esta área”, “Pare”, “Doble vía”, “Una vía”, “No doble en U” y “No gire a la izquierda”, sin importar si conducen carros, camiones, patanas, autobuses o motocicletas.

Abundan las paradas de carros y minibuses públicos en calles y avenidas de dos carriles, dejando solo un pequeño trecho para la circulación del tráfico normal.
Esas paradas son usadas indiscriminadamente para montar, dejar y esperar pasajeros, cerrando el tránsito a los demás competidores y al usuario de la vía en general.
Los conductores de minibuses y autobuses abandonan las rutas autorizadas para circular por áreas residenciales.

Violan los semáforos sin importar el daño que puedan causar a las personas que transitan correctamente.

El desorden
Existe una alta proliferación de minibuses y autobuses interurbanos que cuando entran a la ciudad comienzan a “conchar” en ruta a su terminal, en competencia con el transporte urbano.

Circulan a altas velocidades en calles de alta densidad poblacional, residenciales, hospitales, escuelas, barrios, parques de yipetas, carros, autobuses, camiones y motocicletas.

Además, los conductores en general cambian constantemente de carril, ocupan y obstaculizan los cruces de las vías.

Los fallos mecánicos de los vehículos del transporte público y privado son causas constantes de congestionamiento del tránsito en medio de la lluvia.

La mayoría de los carros y autobuses del transporte público transitan sin cristales, sin puertas, con las gomas lisas, sin frenos, espejos retrovisores, ni limpiavidrios y hasta sin placa.

Además, los conductores en general cambian constantemente de carril, ocupan y obstaculizan los cruces de las vías argumentando que el semáforo esta en verde doblan a la izquierda estando en el carril derecho y viceversa, cuando doblan a la derecha, se reincorporan en el carril del centro o de la izquierda y no utilizan las luces direccionales.

La situación es mucho más grave en el Distrito Nacional y las provincias Santo Domingo y Santiago que aglutinan más del 50 por ciento del parque vehicular a nivel nacional.

Todos esos elementos se conjugan para hacer infernal el tránsito.
La inversión de miles de millones de dólares en la construcción de túneles, elevados, corredores y dos líneas de metro de nada ha valido para frenar los prolongados taponamientos de vehículos en calles y avenidas, a cualquier hora del día.

El Nacional

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