El fanatismo religioso ha vuelto a estremecer a la humanidad con atentados tan siniestros como el perpetrado contra la sede de un semanario satírico francés, que dejó la muerte de 12 personas, incluidos el director y tres periodistas, y unos 20 heridos. Unas caricaturas sobre Mahoma publicadas en la revista Charlie Hebdo desató la furia infernal de fanáticos que todavía tienen la violencia como su arma favorita para hacer valer sus ideales.
El atentado contra el semanario francés, protagonizado por al menos tres individuos armados con kalashnikov, es otra señal de alerta sobre la necesidad de combatir los fanatismos y el terrorismo.
En Francia ni en ninguna otra parte la ciudadanía puede estar expuesta a la amenaza de fanáticos que pueden encontrar en cualquier simpleza un motivo para provocar una horrorosa carnicería. Antes que intimidar, el atentado debe servir para fortalecer y defender la libertad de expresión en todas las vertientes del pensamiento.

