LONDRES. AP. Roger Federer se está haciendo una reputación de llorar con frecuencia y el suizo recuerda vivamente la primera vez que se le salieron las lágrimas tras ganar un partido.
Fue el 2 de julio del 2001, en Wimbledon, el torneo de sus amores.
Con 19 años y subiendo en los rankings, Federer debutó en la Cancha Central con un sorpresivo triunfo en los octavos de final ante Pete Sampas, entonces con 29 años, primer cabeza de serie y siete veces campeón del mítico certamen en césped.
Solía ponerme a llorar tras cada partido que perdía cuando era junior. No es cosa que uno sienta que se trata de fin del mundo, dijo Federer, quien a partir del lunes intentará conquistar su sexto título en el Abierto de Tenis de Wimbledon.

