¿Qué Pasa?

Ferias,  festivales y Trujillo marcaron arte y cultura en  2008

<P>Ferias,  festivales y Trujillo marcaron arte y cultura en  2008</P>

El año concluye dejando un balance cultural positivo. La crisis económica que abatió países y corporaciones, parece no haber tenido el mismo efecto depresivo en el montaje de eventos, festivales, ferias, presentaciones y ediciones bibliográfica  se reprodujeron olímpicamente frente a las quejas que marcaron el panorama económico depresivo tanto nacional como internacional..

El hecho cultural del 2008 fue la IX Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, dedicada a los 22 países del Caribe en abril-mayo en la Plaza de la Cultura, una de sus versiones más trabajadas y que implicó un descubrimiento de los países del Caribe para el público asistente.  El evento rompió sus propias marcas de asistencia y se mejoró en mucho las versiones anteriores.

La reinauguración del Palacio de Bellas Artes, que estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura y la Oficina de Supervisores de Obras del Estado (muy a pesar de las informaciones que dan cuenta de montos disímiles y escandalosos de la obra, denunciado por El Informe de Alicia Ortega, frente a un manejo de la información que develó retención o mal manejo de la información solicitada por el popular espacio de investigación,  gestión que estuvo además a  cargo de una de las investigadoras más acuciosas que tiene el reporterismo de a fondo: Edith Febles).

Otro evento de considerable impacto fue el Festival Global de Cine de la Fundación  Global  (Funglode) realizado en siete escenarios en base a un interesante cartel de cintas de calidad y de la línea alternativa, incluyendo Sugar, una película dirigida por cineastas de Canadá, filmada en Boca Chica y Estados Unidos sobre los prospectos del béisbol que se forman en el Este del país. Un acontecimiento cultural y artístico importante, también en la onda del séptimo, arte fue  la  X Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo, organizado por Arturo Rodríguez Fernández y un equipo que tuvo la suerte de encontrar patrocinadores que dieron un  realce a la celebración del mismo, que estuvo dedicada a Alemania. Por su poder de convocatoria y prestigio, hay que inscribir en la lista el XXII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes que organiza bianualmente el Centro León y que produjo una premiación interesante, no exenta de polémicas debido a la preferencia de los jurados (mayormente experto internacional  curadores de prestigio) más inclinados por las expresiones de las artes modernas como la foto digital, por encima de artes plásticas originarias como la escultura y el grabado, ambas declaradas desiertas por el jurado de premiación. La reacción más firme contra el veredicto la produjo Vladimir Velásquez, participante con una escultura (Luz Aeterna) impresionante y ubicada a la entrada de la exposición resultante.

En materia de artes visuales, ocupa un lugar  cimero la exposición Foto-Imagen, una colectiva de los mejores fotógrafos del país y que circuló en diversos espacios de muestra plástica, dando una idea del progreso estético de los artistas de la imagen captada. Otra actividad que sentó un precedente fue La Noche Larga de los Museos, convocada por la Secretaría de Estado de Cultura y mediante la cual se abrieron los museos gratuitamente al público hasta las doce de la noche, concitando la atención de la gente. Falto un poco de organización y promoción en algunos casos, pero la actividad en general fue éxitosa y debe ser replicada mejorando los aspectos señalados. Mención aparte merece el Museo de Arte Moderno que se mantuvo trabajando todo el año con una incesante jornada de muestras  de artistas nacionales y extranjeros,. Detallarlas  merecería un espacio aparte. A nivel privado hay que destacar el papel jugado por el Museo Bellapart, dirigido por Paula Gómez, que ratificó sus pasos de visionaria curadora y gestora de la formación de nuevas generaciones en cuanto a sus criterios para juzgar y disfrutar de la pintura. Una galería privada que mostró un estilo de altos vuelos fue la de Lylel Retzel, por la calidad de sus muestras y la consistencia de los artistas participantes en ellas.

Trujillo sigue viviendo por medio de los libros

Trujillo siguió siendo en este año que termina centro temático de varios trabajos que cursaron particularmente sobre  el ensayo histórico y el testimonio. La sed de lectura sobre Trujillo no cede un ápice. Euclides Gutiérrez se lució en el mes de mayo, una semana antes del aniversario del ajusticiamiento, al presentar su muy bien documentado Monarca sin Corona, un estudio que muchos pensaron que era una loa al trujillismo, pero que en realidad tiene un enfoque bastante serio. La primera edición se le agotó como pan caliente y tuvo que ser reeditado para su presentación en Madrid y otros puntos.  Otro libro que impactó el mundo de los lectores fue La Era de Trujillo, Memorias de Don Cucho, de Virgilio Alvarez Pina, compilado y editado por sus hijos y en especial por Virgilio y Marío Álvarez  Dugan (EPD). Salido inicialmente con algunos errores, también se agotó y fue corregido rápidamente. Se encuentra entre los más vendidos.

Juan Daniel Balcácer y José Chez Checo escribieron Marcos Jorge Moreno, el último ayudante militar de Trujillo (uno de los pocos que no tiene al dictador en la Portada) que es un ejemplo de memoria bien documentada y escrita con el exquisito quehacer textual de los dos escritores. La diagramación y el diseño de Lourdes de Saleme le añaden un valor al libro. También ha tenido mucha demanda.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación