Opinión

Festival de los afectos

Festival de los afectos

Si algo caracteriza al ser humano es que está compuesto de un cuerpo, una mente y un espíritu. Somos la mayor obra de la creación y a Dios debemos nuestra existencia, nuestros talentos y nuestras metas. De Esto estoy convencido. Todo lo que somos, todo lo que sentimos, nuestra moral, nuestras intenciones, son inherentes del espíritu.

Este reciente 24 de Noviembre, recibimos un festival de afectos, en ocasión de cumplir quien les habla, 77 años de edad, los cuales agradezco a Dios por cada segundo que de esta vida agradecida me ha tocado vivir. Fuimos sorprendidos por familiares y entrañables amigos, muchos de ellos compañeros de luchas políticas de incontables campañas proselitistas, de nuestro equipo político de los 99. Cada uno de ellos tuvieron la oportunidad de expresarnos sus afectos y contando interminables anécdotas vividas, llenaron de lagrimas nuestros ojos y de júbilo nuestro corazón.

También oír palabras de parientes muy queridos que nos desbordaron de respeto y de amor sincero, donde mi cuñado, el eminente neurólogo Dr Luis Taveras Guzmán, comparo nuestra honestidad en nuestra trayectoria por la vida pública, con la de un Juan Bosch, un Joaquín Balaguer y la de un Jose Francisco Peña Gómez, quienes sacrificaron su interés personal por el interés de la Republica Dominicana. Que festival de afectos, cuanto amor verdadero, pues el amor verdadero es el que das y recibes sin tener que dar nada a cambio. Recibimos muchas muestras de afectos y presentes, entre ellos una selección de poemas de la autoría de nuestro pariente Francisco López Rodríguez, hermano de nuestro querido cardenal Nicolás de Jesus López Rodríguez.

También quiero resaltar una estrofa de la carta que me envió mi hijo menor, Alberto Jose Taveras Taveras, quien al parecer heredo el don de recopilar bellas palabras y nos escribió esta estrofa que llenaron de emoción mi corazón; “Eres quien dio la mitad de lo que soy y la totalidad de lo que quisiera ser. Plantado siempre como árbol, con la Fe de Job, con la determinación de David y con la bondad de Teresa. Eres una especie de faro, un escudo protector, que nos guío firme por las tormentas, con fortaleza, amor y devoción. Como no amarte hasta los huesos, si pues tus sabias palabras y vivencias, siempre sacaron de mí lo mejor, hasta el punto de creérmelas ser merecedor. Hoy te veo humilde, grande y sabio, también algo disminuido y pausado, sacando con mucha dignidad esos años dorados del ocaso. Solo quería decirte desde mi interior, que si una palabra te define, esa es amor”. —A mi Padre—AT

Finalmente, les exorte a los presentes de mi equipo político de los 99, a seguir apoyando la institucionalidad y aquellas acciones e ideas que vayan en beneficio de los mejores intereses de la nación.

 

 

Juan Arístides Taveras Guzmán
logrocxc@codetel.net.do

 

 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación