Opinión

Fraudes y dictaduras

Fraudes y dictaduras

Promover la alternabilidad o un poder balanceado redimió a Balaguer, a decir de Leonel Fernández.  Grandilocuente, regocijado y arrojado ante el respaldo de Bosch y Balaguer, recoge la antorcha de estos ilustres ancianos, protagonistas del transcurrir político durante tres décadas  que tocaban su fin en el 1996.

Pronunció un discurso para  dar las gracias. Resalta, encantado cuando no emocionado, sus vidas paralelas,  como decir, los aportes de uno y otro a la democracia, invaluables en una nación rescatada 35 años atrás de una dictadura  sangrienta, infame como todas.

El Frente Patriótico que lo llevó al poder fue el escenario en que ambienta una apología al equilibrio político y económico, condición sine qua non de todo gobierno democrático. “Lo contrario es la dictadura”, expresa entonces el propio Leonel Fernández.

Apela a Plutarco y Vidas Paralelas, obra en la que el insigne griego resalta rasgos comunes entre  grandes hombres, como Julio César y Alejandro Magno, para citar un ejemplo. Refiere, con destreza, el paralelismo entre figuras de la historia dominicana en diferentes épocas, como Pepillo Salcedo y Gaspar Polanco así como Santana y Báez.

Destaca Leonel Fernández que Lilís y Trujillo evadieron los puntos de equilibrio para convertirse así en sátrapas. Con lo cual establece, tácitamente, que un gobierno sin un balance al estilo Bosch-Balaguer o Santana-Báez, deviene inevitablemente en una dictadura.  O, posiblemente, sea al revés. El absolutismo propende a suprimir la libertad y el respecto, resultado de su intolerancia y miedo.

El entonces candidato presidencial se benefició de la armonía que, a su juicio, permitió y promovió Balaguer. Al lado de Bosch resistió  el fraude orquestado por el caudillo reformista para escamotear en 1990 el triunfo a su líder y mentor.

Desafiante testigo de excepción, escribe y publica un opúsculo titulado “Raíces de un poder usurpado” en el que hace una “radiografía del proceso electoral de 1990”.  Sin omitir, por supuesto,  epítetos ni lo que él entiende son pruebas palpables del fraude balaguerista.

La historia, a veces generosa y otras tantas irónica, le dio la oportunidad de abrazarse al mismo tiempo con los protagonistas de su pequeña obra, ahora oportuna y reveladora. Recogió seis años más tarde, el premio a su desafiante osadía. Pudo ser premonitoria o una mala jugada del destino, esa de dejar al desnudo una estafa electoral que arrebataba a Bosch a oportunidad de ser Presidente por segunda vez. Ahora está en la otra acera.

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.” De Carlos Marx en su libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

El Nacional

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