La carestía de los combustibles y la precariedad de su carro obligaron al señor Sandy Reyes a reorientar su oficio de chofer de carro público y transformar su vehículo en una freiduría móvil. Es así como este hombre se gana la vida friendo plátanos, salami, longaniza y preparando espaguetis, los que vende a choferes en la avenida Máximo Gómez, frente a Bellas Artes.

